1_-_primera_columna_-_foto_jorge_form_2 (1)Día a día, las mujeres somos partícipes de múltiples maneras de violencias machistas que nos convierten en seres inferiores a las cuales se permite denigrar, maltratar y humillar.

Nuestra situación nunca ha mejorado, sino que ha ido a peor. Nos hemos convertido en el mayor sector de la población en la pobreza. Seguimos sin cobrar lo mismo por el mismo trabajo realizado por un hombre. Nuestro útero sigue siendo terreno de batalla al igual que todo nuestro cuerpo. Nos dicen cómo debemos ser y cómo llevar a cabo nuestras vidas. Inferiorizan nuestro trabajo a la vez que infantilizan nuestras decisiones.

Nos acosan por la calle, nos persiguen. Sufrimos violaciones a diario. Y, por último, nos matan. Sabemos que ocurre bajo la mirada impasible del sistema patriarcal que todo lo permite con tal de tener a mitad de la población controlada, normalizando la violencia hacia nosotras llegando a culpabilizarnos, poniendo en duda acción y dejándonos como única salida la unión y la sororidad que debemos construir, pues somos nosotras quienes debemos fomentar y encabezar la derrota del sistema patriarcal.

Feminismo como respuesta

La organización de las mujeres en espacios feministas lleva a cabo grandes victorias. Gracias al trabajo del movimiento feminista, las fiestas de Pamplona tuvieron una gran repercusión y llamamiento de rechazo a los acosos sexuales que se llevan a cabo en espacios de ocio, donde se echa la culpa al alcohol y a las mujeres de las acciones de los hombres;  Pero la realidad es que se fomenta día tras día desde las instituciones, los medios de comunicación y la cultura que nuestros cuerpos son parte del espacio público y tocarlos, alabarlos o violarlos se acaba viendo como algo natural.

Tras el Día Internacional por la Despenalización del Aborto, las mujeres de Polonia se movilizaban y realizaban un parón para evitar que el Parlamento llevara a cabo la prohibición total del aborto, que todavía sigue siendo tema de debate a nivel internacional. Recibieron muchas muestras de apoyo y gracias a su movilización, el Parlamento se echó atrás.

Hace poco conocíamos la manera horrorosa con la que asesinaron a Lucía Pérez, de tan solo 16 años. Sabemos perfectamente que no es ni la primera ni es la última en morir por ser mujer. Las violencias que nos atacan abarcan un amplio espectro que puede empezar por un simple chiste, pasando por la brecha salarial, acabando en las violaciones y en los asesinatos. En este sentido las compañeras de Argentina, el pasado 19 de octubre, fueron un paso más allá en la lucha y convocaron un paro de mujeres, una huelga histórica, numerosas manifestaciones mostrando nuestra repulsa a los feminicidios.

Desde Izquierda Anticapitalista Revolucionaria reconocemos estas luchas y no solo mostramos toda nuestra solidaridad y apoyo con los paros y diversas acciones que se lleven a cabo, sino que llamamos a movilizaciones de apoyo, difusión y seguir la lucha de manera internacional.

Sabemos que la movilización es nuestra mejor arma de lucha contra el sistema capitalista y patriarcal que intentan apropiarse de nuestros cuerpos, por eso desde Izquierda Anticapitalista Revolucionaria nos solidarizamos con la lucha de nuestras compañeras allí y difundiremos sus movilizaciones, pues nuestra lucha no puede ser solo local o estatal, sino que va más allá contra un sistema global que nos oprime, una respuesta global es la única forma de hacerle frente.