1M17El diálogo social no es el camino, la lucha y la huelga sí

Este 1 de mayo es el primero tras la finalización del ciclo electoral iniciado en 2014. Un ciclo en el que nuestras vidas no solo no han cambiado sino que tenemos peores salarios, sigue habiendo desahucios, despidos y privatizaciones de servicios públicos. Pero desde que acabó este ciclo estamos presenciando como empieza a haber una recuperación de la pulsión en las calles. Las luchas en la juventud a través de las huelgas estudiantiles, la amenaza de huelga de los y las estibadoras que han obligado al Congreso a ceder, las movilizaciones en defensa de la Sanidad pública en Andalucía, las manifestaciones de las Marchas de la Dignidad en el conjunto del Estado el 19 de noviembre de noviembre, 3 de diciembre y el 25 y 28 de febrero son claros síntomas de que las movilizaciones y las luchas en las calles están reapareciendo.

Las direcciones sindicales de CCOO y UGT no sólo no están colaborando en retomar las calles para acabar con las reformas laborales, repartir el trabajo para acabar con el paro, etc. sino que están preparando un gran pacto social que, como ya hemos visto en demasiadas ocasiones, tiene como objetivo volver a poner a las grandes empresas y a la patronal como las grandes beneficiarias de la crisis a costa de que los y las trabajadoras trabajen más por menos salario y con peores condiciones. Pero no podemos dejar de lado que en las bases de CCOO y UGT, hay luchas y conflictos sindicales que se están llevando adelante de manera valiente y en muchos casos a pesar de todos los palos en las ruedas que les ponen sus direcciones, el 1 de mayo es el día en el que conjunto de la clase trabajadora confluye en torno a las propias luchas que se dan en su seno sean del sindicato que sean.

Este 1 de mayo además nos tiene que servir para catapultar al movimiento obrero y a la juventud organizada hacia la movilización centralizada en Madrid del día 27 de Mayo convocado por las Marchas de la Dignidad. Una convocatoria que vuelve a poner en el centro del contexto social el programa de las calles, que tan fuera del centro del debate político se ha quedado durante el ciclo electoral. No pagar la deuda para garantizar los servicios públicos, repartir el trabajo sin disminución de salarios para acabar con el paro y la precariedad laboral; asegurar las pensiones públicas: no al pacto de Toledo; por la libertad de todas las personas presas por luchar; y contra los feminicidios: lucha feminista.

Salir a la calle este 1 de mayo y llenar Madrid el próximo 27 es un primer paso pero sabemos de sobra que no se tumbarán las reformas sólo con estas movilizaciones. Es fundamental que se reabra un nuevo ciclo de movilización, donde el programa arriba mencionado sea el punto de partida y de unión de todas las luchas sectoriales que se vayan dando.

El 1 de mayo es una fecha señalada en la historia para el conjunto del movimiento obrero. Pero tenemos otras muchas lecciones. Una de las más importantes es que a la clase dominante no le gustan las movilizaciones porque genera un clima social de inestabilidad y otra lección es que cuando verdaderamente se le hace daño es cuando se cuestionan directamente sus privilegios. Unos privilegios que obtienen directamente de nuestro trabajo, de que trabajemos más horas, de que cobremos menos, de que tengamos menos vacaciones, infracondiciones laborales…

Pararles los pies a los capitalistas y cuestionar sus privilegios significa a día de hoy utilizar la herramienta de la huelga general. Una huelga general entendida no simplemente como un paro de un día sino como un punto de encuentro en el que el conjunto de la clase trabajadora se organiza de manera coordinada para luchar por objetivos comunes. A eso le tienen verdadero miedo los capitalistas: a la organización de los y las de abajo, a su lucha y a sus huelgas. La presentación de los presupuestos generales del Estado para el 2017 auguran más recortes y más desigualdades privilegiando de nuevo el pago de la deuda a cualquier gasto social. De cada 100 euros gastados 9,4 se destinarán al pago de la deuda mientras que sólo 0,7 para Educación, 1,2 para Sanidad, 0,1 para vivienda o 5,3 para fondos de desempleo.

Construyamos el 1 y el 27 de mayo, avancemos hacia la huelga general: ¡Viva la lucha de la clase obrera!