La Comunidad de Madrid con una 2ª ola de la pandemia descontrolada, un sistema sanitario colapsado y con los centros educativos sin control se refugia en una política clasista y xenófoba.

Los test masivos no llegan, se dan altas sin hacer pruebas diagnósticas y la falta de rastreadores hace imposible controlar la situación. En la sanidad, el colectivo de sanitario denuncia que las unidades de cuidados intensivos están al 95% de ocupación, llegando al 115% si hablamos exclusivamente hospitales públicos frente al 75% en una situación sin pandemia. La vuelta a los colegíos e institutos tampoco está exenta de polémica donde no hay control sobre los brotes. Los sindicatos plantean que el 20 y 30% más clases están confinadas por decisión de los propios centros sobre las 832 según datos de la consejería de Sanidad.

Ante toda esta situación de crisis la presidenta Díaz Ayuso opta por un “confinamiento selectivo” declarando 45 zonas con movilidad restringida afectando a casi 1 millón de personas, zonas en su mayoría comprendida en los barrios obreros del sur. Pero sí se le esta está permitido hacinarse en los medios de trasporte para ir a trabajar a otras áreas del centro y del norte sin esta restricción. Según palabras de la propia presidenta en la Asamblea de Madrid hacia un ataque directo a la población migrante culpándola de el alto número de contagios: “Sobre todo los contagios se dan en los distritos del sur (…) Se están produciendo, entre otras cosas, por el modo de vida que tiene nuestra inmigración en Madrid y por la densidad de población en estos distritos y municipios. Es una forma de vivir en Madrid.

Ante toda esta situación miles de vecinas y vecinos de los barrios confinados están saliendo a movilizarse para protestar contra los recortes en sanidad, privatizaciones y la falta de inversión en el trasporte público y en las residencias, a la vez que pedían la dimisión del gobierno de la comunidad. Y la respuesta no se hizo esperar, respuesta muy diferente al buen trato por parte de la policía con los manifestantes que protestaban contra el gobierno central en el barrio Salamanca en mitad de estado de alarma. En esta ocasión la policía, como ocurrió en Vallecas, la reprimió con duras cargas policiales.

Podemos e Izquierda Unida no han tardado en denunciar estas agresiones pero pocas fisuras se pueden con su socio de gobierno el PSOE. Vemos una vez el doble juego en el que se encuentran amabas organizaciones donde con sus políticas de coalicion lo único que hacen es mantener en el gobierno a los mismos que salen a las calles a reprimir las luchas sociales.

Desde Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR queremos mostrar nuestra solidaridad con los barrios obreros en lucha contra estas políticas clasistas y xenófobas y exigir la libertad de las personas represaliadas. También queremos hacer un llamamiento a la unidad de las luchas vecinales y confluir con otros sectores, centros educativos, sanitarios, inlcuso los centros de trabajo y reivindicar un sanidad gratuita y unos servicios públicos de calidad. Porque nuestras vidas valen más que sus beneficios, la lucha es el único camino.