Con el método que sea, sin importar las consecuencias, el gobierno de Macron relanza su máquina de beneficios. Éste es el principal objetivo de la reapertura forzada de las escuelas. Desde hace 15 días, l@s maestr@s y directores de escuela sufren una inmensa presión jerárquica para dar la ilusión de que todo estaría preparado para la reanudación de la escuela el pasado lunes 11 de mayo.

Mal trato al alumnado y ausencia de protección

La realidad de esta apertura es una infamia. Lo que se reabre no es la escuela, sino una especie de guardería que permite al gobierno llevar a cabo su plan de propaganda y comunicación. El lunes por la mañana, nada estaba prepado. En cientos de escuelas, l@s maestr@s, que tienen que dirigirse presencialmente antes de la entrada, descubrieron que todo el equipo de débil protección prometido por el Servicio Nacional de Educación no había llegado a las escuelas. Ni mascarillas, ni gel hidroalcohólico, ni toallitas desinfectantes … Y a veces, cuando las mascarillas han llegado a tiempo, las instrucciones indican en negrita que las máscaras no protegen de la carga viral.

Sin embargo días antes un protocolo sanitario de 54 páginas había llegado a l@s maestr@s. Este protocolo cumple la hazaña de ser a la vez un marco que transforma las escuelas en prisiones para niñ@s y una garantía de protección sanitaria en detrimento del personal educativo. Son muchos los mandatos inaplicables con l@s niñ@s: está prohibido moverse por el aula, mantener una distancia física, incluso en el patio de recreo, prohibición de los juegos de contacto y de pelota, eliminación de todas las actividades colectivas en las clases, etc.

Pero aparte de estos mandatos, el protocolo deja muy claro por otro lado que no va a ofrecer al personal protección adecuada para evitar contagios del Covid-19. El protocolo prohíbe el uso de mascarillas para alumn@s de Infantil y Primaria, pero se compromete a proporcionar mascarillas de “uso general” a l@s maest@s pero no las mascarillas FFP2, las únicas que ofrecen un nivel de protección suficiente. Esto es lo que se nos ofrece al personal educativo: ¡ir al frente sin protección y convertirnos en adultos maltratadores!

Desprecio y mentiras

¿Cómo impedir que l@s niñ@s se muevan, corran, jueguen juntos sin convertirnos en maestr@s restrictiv@s? ¿Cómo enseñar sin juegos, sin interacciones entre compañer@s? Algunos reaccionarios ya están encantados con la vuelta de la vieja escuela, la rígida, en la que la enseñanza frontal es la única regla, donde el alumnado aplica y ejecuta en silencio. Sin embargo, ha habido numerosas alertas. El Consejo Científico fue el primero en pronunciarse por reabrir las escuelas en septiembre. Los sindicatos de docentes y las federaciones de padres y madres de alumn@s se pronunciaron unánimemente por posponer la apertura de las escuelas.

Pero poco los consejos médicos o alertas del mismo sector, la decisión política estaba tomada. Como es costumbre, el ministro Blanquer, Macron y el primer ministro Philippe sacaron su arsenal de desprecio y mentiras para dorar la píldora. Mentira sobre el no comtagio de niñ@s negada por los médicos de Necker y estudios alemanes sobre la carga viral infantil; desprecio cuando este gobierno, que suprime plazas docentes, mantiene la austeridad presupuestaria en educación, pretende preocuparse por el fracaso escolar o el alumnado de clases inferiores; mentira incluso cuando, el 11 de mayo, el ministro Jean-Michel Blanquer se atreve a afirmar que existe un mayor riesgo quedándose en casa que volviendo a la escuela.

L@s maestr@s, atrapad@s entre el enfado y las presiones morales y jerárquicas, deben encontrar medios colectivos para expresar esta negativa a participar en esta farsa peligrosa. Han surgido 2 nuevas asociaciones después de las reuniones presenciales en las escuelas antes de la reapertura. Basta decir que el riesgo de una segunda ola de contagios es muy real. Ante la evidencia, los maestros están comenzando a presentar derechos a bajas sanitarias o de abandono de la actividad docente, rechazando esta carrera por recuperar beneficios despreciando sus vidas, su salud y la de sus estudiantes y familias.