anna-gabriel-puigdemont-saludo-reuters1. Junio de 2016: El bloqueo de los presupuestos

El pasado mes de junio, los presupuestos de la Generalitat catalana para el año 2017 se sometieron al voto del Parlament por última vez, y la CUP votó en contra, dejando así en minoría a Junts pel Sí y bloqueando la aprobación del presupuesto, imprescindible para llevar a cabo el proceso de independencia del Estado español según el Gobierno catalán. Inmediatamente, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, anunció que en el mes de septiembre de este año se sometería a una cuestión de confianza, mediante la cual buscaría renovar el “pacto de estabilidad” firmado con la CUP que supuestamente garantizaría el desarrollo del proceso de independencia. Pero esta cuestión de confianza no sería más que una treta dentro del proceso de presiones y chantajes que se ha desarrollado en los últimos meses para que la CUP ceda en la aprobación de dichos presupuestos.

2. La Diada de 2016: Referéndum pactado

El 11 de septiembre, Puigdemont anunció en su discurso de la Diada la intención de pactar la celebración, sin fecha, de un referéndum vinculante con el Gobierno español que se ajustara a la legalidad vigente. Esto lo alejaba más de la CUP, que apuesta por la declaración unilateral del referéndum. Sin embargo, a la vez que se distanciaba de sus pretendidos socios parlamentarios, cerró el cerco a la CUP con la amenaza de una convocatoria de elecciones antes de septiembre de 2017 si no se aprobara el presupuesto.

3. 29 de septiembre de 2016: La cuestión de confianza

Llegado el día de la cuestión de confianza, Puigdemont salió reforzado con el voto de la CUP, lo cual no sorprendió a nadie teniendo en cuenta que, antes de someterse a la cámara, el jefe del ejecutivo catalán ya había acordado con el partido de izquierda independentista la convocatoria unilateral de un referéndum vinculante si no se llegase a acuerdos con Madrid. En este contexto, Anna Gabriel, presidenta del grupo parlamentario de la CUP, explicó que esa misma semana tendrían una primera reunión con el Departamento de Economía y Hacienda de la Generalitat para acordar un “entendimiento de mínimos” sobre los Presupuestos, como partidas de gasto para el proceso constituyente, el referéndum, que “los ricos paguen más” y la paralización de las privatizaciones iniciadas por Artur Mas.

4. Perspectivas

Parece que la táctica de acoso y derribo a la CUP por parte del gobierno de Junts pel Sí culminará en la aprobación de los presupuestos de 2017, que sin lugar a dudas incluirán los ajustes y recortes exigidos por los poderes de la Unión Europea, los mismos poderes con los que Puigdemont pretende acordar su proceso de independencia. Cabe entonces reflexionar si la vía escogida por la izquierda anticapitalista catalana, teniendo como compañeros de viaje a la derecha, es la vía a una independencia total para la clase trabajadora catalana; o si no es más que una instrumentalización por parte de la burguesía catalana de las aspiraciones de emancipación nacional con el fin de renegociar el régimen de fiscalidad con la burguesía del resto del Estado español.