La alianza ayuntamientos y Junta de Andalucía se ceba con las plantillas del sector de comercio, ese del que beben ricas empresas, ese que tiene rostro de mujer y ese que a base de temporalidad y parcialidad precariza las condiciones laborales de manera permanente. En él reinan empresas millonarias como Amazon, Eroski, Ikea, Leroy, Decathlon, Inditex, muchas beneficiadas por el Estado Español mediante los ERTEs pactados con los grandes sindicatos durante la pandemia, descargándolas del gasto de personal que hemos pagado entre todas.

La ciudad de Málaga, al igual que otros municipios, juega actualmente con la alianza perfecta de Junta de Andalucía y ayuntamientos para hacer más precarios estos trabajos. Si bien durante el gobierno del PSOE se había ido explotando de una forma más taimada, ahora los derechos se pierden a cara descubierta. Una alianza de políticos que miran a las grandes fortunas del comercio, con ojitos de gato y que les ceden cada nueva idea que signifique aumentar beneficios a costa de explotar y bajar derechos laborales a las plantillas.

La Junta de Andalucía en primera instancia ha ido ampliado los 10 domingos de apertura existentes a 14 este año y 16 para 2022, mientras el ayuntamiento ha declarado, desde mayo, toda la provinciade Málaga como zona de gran afluencia turística (ZGAT). Esto último permite sumar 4 meses de verano de aperturas de domingos a los de la Junta de Andalucía, haciendo que las trabajadoras de comercio vean mermado su derecho al descanso, a la conciliación y además menguados sus derechos laborales.

Existen diversas situaciones en las personas que trabajan en el sector según el convenio que tengan en su empresa. Por un lado, las acogidas al convenio de comercio provincial: este mantiene los extras de domingos, lo que no significa que en un futuro se vaya a mantener. En este caso al tener exceso de contratos a jornada parcial y sueldos muy bajos, este plus se convierte en el día de la necesidad para las que no llegan a fin de mes. Por otro lado, tenemos el convenio de grandes almacenes que directamente no tiene ninguna compensación por trabajar esos domingos, haciendo de esto una esclavitud total. Y los convenios propios de empresa, esos últimos conocidos por haber sido la gran cesión al capital para controlar ellos mismos sus salarios y derechos laborales pudiendo ejercer mejor la presión antisindical, controlando sus propias negociaciones desde sus sindicatos amarillos teniendo el control de lo que pasará hoy o mañana con los domingos.

¿Cuál ha sido el modus operandi para las grandes empresas desde el inicio de este ataque a nuestra clase?: 1º Se amplían los contratos en comercio de lunes a domingo en las empresas. 2º Se abaratan los salarios de los domingos en las negociaciones de los distintos convenios provinciales, estatales y de empresa. 3º Exigen a ayuntamientos y junta apertura total, cosa que estos aceptan de primera mano, sin siquiera llamar a los sindicatos mayoritarios, históricamente partícipes de estas decisiones de ampliación. En resumidas cuentas, las personas que trabajan en comercio con el tiempo han visto, cómo sus contratos empeoran aún más y como los domingos han dejado de ser una opción para convertirse en una obligación.

Sabemos que la intención del ayuntamiento de Málaga y de la Junta de Andalucía es llegar a implantar, igual que en Madrid, la liberalización total del comercio, con el impacto negativo que eso conlleva para miles de trabajadoras del sector. Y como en Madrid, no se ha creado empleo y por supuesto se han empeorado las condiciones de trabajo de las personas. Empezarán poco a poco, ampliando domingos, verano, centros comerciales, municipios concretos y finalmente todo. No podemos esperar a mañana para pelear nuestros derechos porque cada paso atrás es un derecho perdido.

Ante esta situación los partidos de derecha sin duda han apostado por la liberación del comercio a favor de las grandes empresas y los partidos de la izquierda reformista han aprovechado para hacer sus campañas en plenos, redes o concentraciones sin nada más que propaganda vacía de medidas para las trabajadoras. Por otro lado, los sindicatos mayoritarios se han movilizado, pero ni siquiera se han acercado aún a una convocatoria de huelga, siempre con el pretexto de que no es el momento, de que la trabajadoras no la va a secundar o cualquier otra excusa para alargar el tiempo en que los llamen a sentarse y jugar al nuevo juego de la negociación “entre agentes sociales” donde ya hemos visto tanto en los ERTEs de pandemia como en los despidos masivos que están acaeciendo en nuestro país, que si hay un agente social al que nunca se beneficia en estas negociaciones es a nuestra clase. 

Ante estos ataques y los que vengan a futuro sólo habrá una solución. Organizarnos tanto en la calle y en secciones sindicales y comités combativos en los distintos centros de trabajo para presionar con nuestra acción y por supuesto recuperar la huelga, como nuestra gran herramienta de presión tanto para estos gobiernos de la pseudoizquierda como a las cúpulas de los sindicatos mayoritarios.