El 26M termina un nuevo ciclo electoral

Han pasado ya más de 10 años desde que se iniciara una de las peores crisis del sistema capitalista y aunque lleven ya años diciéndonos que estamos saliendo de ella, todo apunta a que nos dirigimos hacia una nueva recesión generadora de paro, precariedad, desigualdad y más desahucios. 10 años después y a pesar de las fuertes movilizaciones que sacudieron el régimen del 78 y sus instituciones, el balance para nuestro bando social es, sin embargo, poco alentador.

Esto no significa que los y las que hemos padecido la crisis nos hayamos rendido. Al contrario, las movilizaciones, las ocupaciones de plazas y las huelgas fueron numerosas. Rabia y resistencias no faltaron. Lo que sí faltó fue una estrategia de conjunto que impidiera que las luchas estuviesen atomizadas, cada una por su lado. De eso, tienen una responsabilidad inmensa las direcciones sindicales de CCOO y UGT que optaron más por el diálogo social que por la movilización sostenida dilapidando incluso jornadas de huelgas generales potentes para acabar pactando una subida de la edad de jubilación, así como la izquierda reformista representada por Unidas Podemos que ha pasado de pretender asaltar los cielos a no tener más alternativa que la de gobernar con el PSOE, el mismo del artículo 135 y 155, de las reformas laborales, del pensionazo, de los recortes o del rescate bancario. Pasando definitivamente de la casta y del “PSOE, PP la misma mierda es” del 15M, a la oferta de gobernar conjuntamente en minoría.

Pero lo peor de todo esto no es que la izquierda reformista haya vuelto a hacer lo mismo de siempre, sino que 10 años después no haya cristalizado y de manera amplia ningún discurso anticapitalista de salida a la crisis. En lugar de eso, no sólo los partidos del régimen siguen gozando de buena salud aunque existan trasvase de votos de unos a otros sino que aparece con fuerza una extrema derecha organizada como tal que asume y reivindica posiciones políticas claramente machistas, racistas, nacionalistas españolas y homófobas.

L@s anticapitalistas y revolucionari@s tenemos que tomar nuestras responsabilidades

Somos muchos y muchas las que hacemos ese análisis sin embargo no somos tantos los que defendemos la necesidad de dar pasos que nos permitan unificar la intervención de los y las revolucionarias en la lucha de clases y hacer visible un programa de urgencia social para nuestra clase. Esto no significa en ningún caso que cada organización anticapitalista y revolucionaria tenga que abandonar sus siglas. Sólo significa que defendamos junt@s aquellos elementos en los que estemos de acuerdo en las movilizaciones, de manera pública y, por qué no, mediante campañas comunes.

De partida, nos unen al menos 4 puntos: la defensa de un programa de urgencia social que se enfrente a los intereses de los capitalistas, la denuncia de las falsas ilusiones generadas por la izquierda reformista, representada por Unidas Podemos, de que es posible cambiar nuestras vidas mediante las instituciones y los gobiernos con el PSOE, la necesidad de la movilización sostenida para arrancar victorias para nuestro bando y que eso sólo es posible si la clase trabajadora y la juventud se pone en movimiento. En base a esos acuerdos, es urgente que todas las fuerzas y sectores políticos a la izquierda de la izquierda que apoya los gobiernos con el PSOE se encuentre y determine una estrategia común para hacer frente a las políticas antisociales que están por venir así como a la patronal y a las direcciones sindicales que sólo saben pactar y desmovilizar en beneficio de los ricos.

El 26M vota Nación Andaluza o el PCPA en las elecciones municipales en Granada

En las próximas elecciones municipales de Granada se presentarán dos candidaturas de la izquierda anticapitalista granadina: Nación Andaluza y el PCPA. Desde Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR Granada llamamos a votar a esas candidaturas sin decantarnos por ninguna en particular. Con las dificultades que tenemos para hacer llegar a los barrios y a los centros de trabajo un discurso de ruptura con el capitalismo no tiene sentido que organizaciones como las nuestras no sean capaces de presentarse conjuntamente a unos comicios electorales.

Pensar que podremos por sí solos imponer un programa de urgencia social, visibilizar un discurso anticapitalista o construir movilizaciones sostenidas capaces de hacer converger diferentes sectores es un error de bulto. Lamentamos en ese sentido que ninguna de esas dos organizaciones apostara en Granada por construir una candidatura unitaria y de ruptura. Desde IZAR lo propusimos y lo seguiremos haciendo, no sólo para la cuestión electoral sino también para golpear conjuntamente en las luchas de la clase trabajadora y la juventud.

Esperemos que en el corto plazo sí sea posible y que experiencias como la de Almería Rebelde, en la que coinciden en una misma candidatura NA, PCPA e IZAR, ayuden a que esa unidad en las urnas sea extensible a otras ciudades. Frente al auge de la extrema derecha, frente a las políticas antisociales y frente a la alternativa de los gobiernos de la mano del PSOE hace falta que la izquierda revolucionaria asuma de una vez sus responsabilidades y se coordine tanto en las luchas como en las elecciones.