Las consecuencias de la crisis y la guerra contra l@s trabajador@s y tod@s l@s oprimid@s son devastadoras: miles de muert@s y herid@s en los frentes de guerra, millones de ucranian@s refugiad@s, la destrucción de todo un país, una crisis alimentaria para millones de personas en los países más pobres del mundo, una crisis energética que amenaza con arrojar a decenas de millones de personas al frío y la oscuridad y un fuerte aumento de los precios de todos los bienes básicos que arroja cientos de millones de trabajador@s a la pobreza y miseria.

Después de la crisis económica mundial de 2008-2010 y de la incapacidad para hacer frente al covid 19 a principios de 2020, que se convirtió en una crisis de salud mundial que aún continúa, l@s trabajador@s, l@s jóvenes y el conjunto de l@s oprimid@s se enfrentan con una expresión aún más peligrosa de la crisis del sistema imperialista-capitalista global. Una crisis que salió a la superficie tras la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022 y la guerra que se ha librado desde entonces con una intensidad incesante.

Los capitalistas, como lobos en la clandestinidad, se alegran especulando y acaparando. Los negocios en los campos de la energía, los alimentos, las armas, etc. Obtienen ganancias récord, inflando las billeteras de los accionistas y banqueros. Se lleva a cabo un baile de mil millones de dólares en sanciones, intervenciones y ayudas gubernamentales, armamento, especulación en bienes de consumo básico (alimentos, medicinas, fertilizantes, pesticidas, etc.)

El gobierno de Mitsotakis se ha alineado completamente con el campo occidental, involucrando al país en la guerra contra Rusia mediante el envío de armamento, apoyando las sanciones, poniendo el territorio griego a disposición para pasar al gobierno ucraniano material militar por valor de decenas de miles de millones de dólares, pero también como un cabeza de puente para un impulso militar en el flanco nororiental de la OTAN. A partir del puerto de Alexandroupolis (que ha sido cedido a EEUU) se ha abierto un enorme corredor terrestre hacia Polonia para el transporte de decenas de miles de tropas y el correspondiente material bélico. 

La preparación de todo ello había comenzado mucho antes de la invasión rusa de Ucrania: con el acuerdo greco-estadounidense sobre las bases y la renovación indefinida de su estancia, la ampliación de las bases existentes y la creación de otras nuevas, con la cesión de  infraestructuras (Alexandroupoli, Kavala, etc.) en EEUU.

Al mismo tiempo, en nombre de la protección de los “derechos soberanos nacionales” de la amenaza turca, avanza con un enorme programa de armas por valor de decenas de miles de millones de euros, comprando armamento literalmente en todas partes: aviones y buques de guerra a EEUU, aviones y fragatas a Francia, blindados a Alemania. En realidad, todo este armamento tiene como objetivo defender y expandir el área de acción de la clase dominante griega en el Egeo, el Mediterráneo Oriental y el mar de Libia. 

Ya se trate de minería y explotación de yacimientos, de vías marítimas y construcción de gaseoductos, del tendido para la electricidad o la instalación de parques eólicos marinos, el Estado griego reclama por todos los medios diplomáticos y militares aumentar la porción de espacio habitable que la clase dominante griega controlará y explotará a expensas de la clase dominante turca. Esta es la apuesta real de la rivalidad greco-turca que se intensifica a niveles sin precedentes, amenazando con provocar una conflagración en la región.

El nacionalismo es el último refugio de los estafadores. ND, Syriza, PASOK – KINAL, llaman hoy a la unidad nacional para la defensa de los “derechos nacionales”. Quienes gobernando sucesivamente el país en la última década implementaron un ataque sin precedentes contra la clase trabajadora y el conjunto de l@s oprimid@s en su conjunto recortando salarios y pensiones, desmantelando la protección y los derechos laborales, saqueando la Seguridad Social, privatizando todos los sectores de la economía y la producción, liquidando el estado del bienestar, la sanidad y educación públicas. 

Quienes llevaron al empobrecimiento y endeudamiento masivo de cientos de miles de hogares, destruyeron las perspectivas de decenas de miles de jóvenes trabajador@s que se han visto obligad@s a emigrar en masa al extranjero, reprimieron con dureza las luchas y fortalecieron los mecanismos represivos, destruyeron los derechos sindicales, el de huelga y de manifestación, organizaron un gran saqueo a favor de la clase dominante y aumentaron todas las desigualdades en la sociedad griega continúan hoy la misma política a través del aumento aterrador de los precios de todos los bienes básicos y las privatizaciones y todos ellos llaman a l@s trabajador@s y la juventud a pagar nuevamente los costes de la guerra e incluso a estar dispuest@s a sacrificarse por la defensa de los “derechos nacionales” en el contexto de la rivalidad greco-turca.

L@s trabajador@s no tienen intereses comunes a los de sus explotadores. Esto se ilustra con las luchas de l@s emplead@s de las compañías petroleras en Francia por aumentos para cubrir las pérdidas de la inflación (le costarían a la compañía una pequeña fracción de las ganancias excedentes que han disfrutado durante el último año), aumentos que, a pesar de los enormes beneficios, no aceptan dar. 

Así lo demuestran las luchas de l@s trabajador@s de Energean, que al mismo tiempo que la empresa cierra grandes contratos para la explotación de campos en el Mediterráneo oriental y el mar Jónico, despide ilegalmente a decenas de trabajador@s de las instalaciones de Kavala. Así lo demuestran las luchas de l@s trabajador@s en Malamatina, Cosco, E-food, el movimiento estudiantil. Por el contrario, tienen el deber de luchar por sus derechos y conquistas: por el aumento de los salarios mediante la reducción de la jornada laboral, por el trabajo estable y los convenios colectivos, por el control de precios de los productos de primera necesidad y la energía, por la sanidad y la educación públicas y gratuitas, para restaurar las pensiones, las libertades democráticas y sindicales (por el derecho a la huelga y manifestación) y en contra de la Ley Hatzidakis. 

L@s trabajadoor@s también lo hacer para desmantelar la valla sobre el río Evros y acabar con Frontex, por abrir las fronteras a refugiad@s e inmigrantes porque pertenecen a la misma clase, contra el rearme, para detener la guerra en Ucrania, por la retirada del ejército ruso, por el desmantelamiento de la OTAN y la UE, contra el envío de armas en Ucrania, por la retirada de Grecia de todas las intervenciones imperialistas, por la salida de las bases estadounidenses del país, por la paz en el Egeo y el Mediterráneo oriental, por la solidaridad entre los pueblos griego y turco.

¡Tod@s l@s trabajador@s a la huelga!