Existen palabras que pronunciadas en cualquier contexto son capaces de tensionar la más relajada de las conversaciones, una de ellas, sin duda es “Cuba”. Hablar de Cuba desde hace ya 62 años, es hablar de su Revolución. Aquella que culminó un largo proceso de liberación nacional. La misma que forjó su carácter socialista a contragolpes del imperialismo estadounidense y que desde recién nacida se vio empujada al abrazo del oso de una Unión Soviética para entonces, profundamente burocratizada.

La Revolución Cubana, como todas las revoluciones triunfantes, se empeñó en llevarle la contraria a todos los “manuales para hacer la revolución”, lo que por otro lado no hacía desaparecer todos los límites, obstáculos y contradicciones que esos mismos manuales señalaban. En medio de un capitalismo global ya en crisis permanente no hay gobierno ni régimen político que pueda escapar por completo a la reinante inestabilidad que caracteriza a la actual situación sociopolítica internacional, a la que, además se le ha venido a sumar una pandemia que a modo de acelerador no hace más que revelar la fragilidad del capital internacional y sus instituciones. Los y las trabajadoras cubanas no son ajenas a los padecimientos sufridos y compartidos por todas las clases trabajadoras del mundo. Por el contrario, se enfrentan hoy, cuanto menos, a la misma incertidumbre que el resto, a pesar de sus peculiaridades en las que nos centramos a continuación.

Los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, nombre dado a las reformas socioeconómicas iniciadas por el entonces gobierno cubano de Raúl Castro Ruz en 2011 mostraban la inequívoca voluntad por parte de la dirección política de fomentar la expansión de un incipiente sector privado que se venía desarrollando desde el denominado periodo especial que sucedió al derrumbe la URSS. El actual gobierno cubano presidido por Miguel Díaz-Canel desde abril de 2018, ha iniciado este mismo primero de enero de 2021 una vuelta de tuerca más con el establecimiento de un plan económico sin precedentes que amenaza con golpear traumáticamente las, de por sí, ya castigadas condiciones de vida de los y las trabajadoras cubanas.

Este nuevo plan económico ha terminado con el sistema de doble moneda nacido en pleno periodo especial, a costa de un encarecimiento de la vida generalizado, que en algunos sectores como el transporte pueden llegar a un 500% de incremento del precio en ciudades como la Habana. El aumento de salarios públicos que ha acompañado las medidas económicas ni está a la altura del encarecimiento de los precios ni afecta a todas las capas de la sociedad cubana por igual, entre otras razones porque el plan económico va acompañado de un recorte drástico de las subvenciones y gratuidades de los servicios y alimentos que llevan décadas sosteniendo a las familias trabajadoras cubanas.

Por otro lado, para llevar a cabo la expansión de esa joven burguesía cubana, el gobierno ya está dejando ver que el siguiente e inminente paso no es otro que el desmantelamiento de numerosas empresas públicas que pueden dejar sin empleo a unas y unos 300.000 trabajador@s públic@s, que quedarán a merced de un todavía pueril y precario mercado de trabajo. Por supuesto todas estas medidas son disfrazadas por el gobierno cubano de una retórica socialista, cuando en realidad todo avance hacia el socialismo en Cuba hoy pasa por una verdadera socialización de los medios de producción y un proceso de democratización política que arrebate el poder a la casta dirigente sin dejar de mantener a raya al gobierno estadounidense y al capital internacional.

Finalmente queremos señalar, la coincidencia en el tiempo de todas estas políticas, seguramente, no por casualidad, con una oleada de denuncias públicas contra la represión a la libertad de expresión aplicada por las autoridades cubanas, principalmente a raíz de la huelga de hambre iniciada a mediados del pasado mes de noviembre en el barrio habanero de San Isidro, que acabó llevando a un importante número de artistas, algunos de ellos incluso reconocidos a nivel internacional a irrumpir en el ministerio de Cultura exigiendo hablar con un alto funcionario para tratar de encontrar una salida dialogada a una crisis, a la que como en repetidas ocasiones, la burocracia suele responder con instintiva torpeza, pero que esta vez le exigió esforzarse a fondo para, como siempre, lograr salir finalmente airosa.

Desde Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR tratamos de seguir de cerca el devenir del heroico pueblo cubano que sigue resistiendo todo tipo de agresiones imperialistas por parte del gobierno estadounidense, (Una de las últimas decisiones políticas del deplorable presidente saliente Donald Trump ha sido volver a incluir a Cuba en la lista de los países promotores del terrorismo) y queremos aprovechar para mostrar nuestra solidaridad con aquellos proyectos independientes que como el de los y las camaradas de Comunistas Blog: (https://comunistascuba.blogspot.com) tratan de enriquecer el debate en la sociedad cubana desde una perspectiva marxista revolucionaria al margen tanto del imperialismo como de la burocracia cubana y que ha sido foco de rabiosos ataques por la publicación de sus análisis sobre la realidad de la isla y su compromiso para con la construcción del socialismo, porque como apuntó Mella y expresó el Che: “O revolución socialista o caricatura de revolución”.