Como nos recuerdan cada día cuando vamos a comprar al supermercado, la carnicería o la papelería, los precios no dejan de subir, mientras que nuestros salarios siguen estancados o si suben, lo hacen tan poco, que seguimos perdiendo poder adquisitivo. Y aun más lo notaremos cuando bajen las temperaturas y sea necesario poner la calefacción, con la luz y los combustibles más que disparados. En ese momento, muchas familias que incluso tienen trabajo, tendrán que elegir entre comer dignamente o calentarse. Y quien piense que esto puede ser exagerado, que recuerde este dato: un 27,8% de la población en el Estado Español vive en riesgo de pobreza, lo que en frías cifras supone un millón más que en 2019. O este otro: mientras el IPC se sitúa por encima del 10%, los salarios lo hacen un 2,4% y las pensiones en un 2,5%.

Esto ya sería dramático si verdaderamente fuera responsabilidad de tod@s. Sin embargo, la inflación se ceba con l@s trabajadores, mientras que las grandes empresas no dejan de aumentar sus beneficios, incluidas claro está las eléctricas: Naturgy, Iberdrola y Endesa sumaron durante el primer semestre de 2022 más de 3500 millones, un 24% más que en el año anterior.

Mientras unos pocos se enriquecen y l@s trabajador@s ven como cada vez tienen menos, las prioridades de los gobiernos autonómico y central están más que claras: el primero, eliminando el impuesto de sucesiones, lo cual beneficia simple y llanamente a los ricos; el segundo, sin realizar políticas que verdaderamente se enfrenten a los intereses de los que más tienen o pretendiendo subir el gasto militar del 1,2 al 2%, mientras las listas de espera en sanidad y las ratios en educación siguen sin bajar, a la vez que se pauperizan las condiciones de nuestras pensiones.

Esta situación es insostenible, y así lo demuestran los datos: las huelgas se han incrementado en un 20%, mientras que incluso las direcciones de las centrales sindicales mayoritarias se ven obligadas a movilizarse. Grandes huelgas están teniendo lugar a lo largo del Estado español, como las movilizaciones del metal en Cádiz o Tubacex el pasado año. Sin embargo, la mayoría de veces se trata de luchas aisladas, que no confluyen unas con otras, ni siquiera cuando se encuentran cerca. En este sentido, los vínculos entre Tubacex y Cádiz fueron una gran noticia.

Por tanto, existen razones más que suficientes para movilizarse. Las empresas que se beneficiaron de los ERTEs durante la pandemia quieren seguir ganando dinero a la vez que nos repiten que los salarios no pueden subir. Es decir, quieren ganar más dinero a nuestra costa de los normal. Con la crisis galopante que vivimos, se generalizarán los despidos y se empeorarán las condiciones de vida de los que sigan teniendo trabajo a menos que nos movilicemos para pelear. Pero no debemos hacerlos solos, sino que es necesario una lucha de conjunto, un mismo día una misma hora, en la que se unan organizaciones sindicales, políticas, movimientos sociales y luchas sindicales.

Es en este sentido en el que va la manifestación convocada por las Marchas de la Dignidad de Andalucía/En Marcha por Andalucía el día 12 de noviembre en Sevilla, bajo el lema “Garantizar el poder adquisitivo de salarios y pensiones. Por lo público y por lo común. Contra los despidos “Garantizar el poder adquisitivo de salarios y pensiones. Por lo público y por lo común. Contra los despidos”

Alli estaremos Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR, planteando la necesidad de seguir caminando junt@s y de poner en el horizonte una huelga general que se enfrente a los intereses de los que acaparan la riqueza.