Proporcionalmente, Castilla-La Mancha es la región con más muertos por coronavirus

La tasa de muertes por coronavirus en Castilla-La Mancha a 23 de mayo de 2020 por cada 100.000 habitantes es de 144, seguida de Madrid con 134, la Rioja con 113 y Cataluña con 87.El 1 de marzo se detectó el primer caso de covid-19 en la región, y a medida que fueron pasando los días, los casos fueron aumentando hasta contabilizar a día 28 de mayo 17.068 positivos y 2.962 fallecidos (1.255 en residencias).

Sólo el pasado 29 de mayo fallecieron 4 personas en Castilla-La Mancha, 1 en la provincia de Toledo, 1 en Ciudad Real, 1 en Albacete y 1 en Cuenca. En este contexto la comunidad pasó a la fase 2 al completo el 1 de junio, cuando Albacete, Toledo y Ciudad Real se sumaron a la fase 2 en la que ya estaba Cuenca y Guadalajara. Así, según las cifras de la consejería de Sanidad, el número acumulado de fallecid@s desde el inicio de la pandemia es 2.966 personas. Por provincias, Ciudad Real acumula 1.094 muertes, Toledo 779, Albacete 526, Cuenca 313 y Guadalajara 254. Mientras tanto, 6.407 ancian@s se han contagiado en las residencias de mayores de la región, donde han muerto 1.257 personas.

A pesar de que los datos tienen un margen de error alto debido a diversos factores, pues no se han realizado test a todos los fallecid@s que se han atribuido al Covid-19, ni a aquéll@s que en principio no están relacionados con la pandemia, la realidad es que la comunidad manchega es una de las más afectadas en el estado español, aunque Madrid ha tenido todos los focos mediáticos por su densidad poblacional.

Diferentes hipótesis apuntan a cuáles pueden ser las causas de esta situación: la ordenación territorial de la sanidad en Castilla-La Mancha. Por ejemplo, la provincia de Ciudad Real tiene un mayor número de hospitales que las otras provincias de la región y cuenta con una macro-área de salud, Mancha-Centro, que aglutina población de 3 provincias. Teniendo en cuenta que precisamente esta macro-área ha sido una de las zonas más afectadas, se debería profundizar en el impacto que la distribución territorial hospitalaria ha tenido en esta crisis, así como el posible contagio entre los diferentes centros sanitarios. Otras causas pueden ser las vinculadas a la carencia de material sanitario, las insuficientes infraestructuras y personal sanitario, etc.

Si bien no podemos demostrar las causas sobre por qué Castilla La Mancha y la provincia de Ciudad Real ha sido la más afectada en número de muertes (porcentualmente) por el Covid-19, sí podemos apuntar que el sistema sanitario de la región debe ser reforzado y mejorado. Para ello es necesario revisar la distribución territorial sanitaria, ya que puede haber tenido bastante influencia sobre todo en las macro-áreas y que puede hacer necesaria una revisión de esta estructura, mejorar la atención a la población más vulnerable (los centros de mayores o residencias de ancianos) vinculados a cada una de las áreas de salud, aumentar y mejorar las instalaciones de los centros hospitalarios y sus recursos tanto de material sanitario como de personal.

La pandemia se ha cebado especialmente con las residencias de mayores y hospitales como el de Albacete

En este contexto, sindicatos y profesionales de los centros sanitarios y de mayores han repetido hasta la saciedad la necesidad de contar con test y material de protección, ya que son los primeros que no saben si están contagiando a pacientes y familiares. Son muchos los testimonios que hablan de la situación de desesperación que vivió el personal sanitario en los días de máximo estrés de marzo y abril en diferentes hospitales de la región.

Así lo atestigua el periódico El diario sanitario que recoge el mensaje enviado por Whatsapp el 24 de marzo del presidente del Colegio de Médicos de Albacete, Miguel Fernando Gómez Bermejo (con síntomas de coronavirus), pidiendo ayuda desde su cama al consejero de Sanidad, Jesús Fernández Sanz: «Quiero que estés al día de primera mano y sin ser alarmista. Me acaba de decir un compañero que trabaja en urgencias del Hospital General que los pacientes, por los suelos, taponando las puertas. Albacete es dantesca. Mañana el Colegio va a pedir a los médicos de Primaria que tengan poco trabajo, que apoyen a la hospitalaria, porque vamos a caer todos. Como sabrás, la dirección está toda mermada. Cuando no estemos nosotros, quién va a cuidar y curar a los pacientes. Por Dios, Jesús, te pido, por favor, toda la ayuda que puedas dar a Albacete, te lo pido por caridad y con la desesperación que tienen los pacientes y sanitarios. No nos dejes Jesús, por favor, te necesitamos como compañero médico y sanitario. Muchas gracias y un fuerte abrazo. No podemos esperar más, así me lo trasmiten los compañeros de urgencias”.

En las urgencias del Hospital General de Albacete habían llegado a tal punto que no se podían abrir las puertas porque las taponaban pacientes tirados en el suelo. No había camas, faltaban medios materiales y humanos. Y la situación no era puntual, se arrastraba desde hacía días. Mientras tanto, un día antes, Fernández Sanz comparecía en rueda de prensa para asegurar que el Sescam tenía “672 camas y 157 respiradores libres”, así como material de protección suficiente. Es más, el 20 de marzo, la directora gerente del Sescam insistía en que “Tenemos un escenario muy positivo” con 1.170 camas libres.

Esa fue precisamente la semana en la que el presidente de Castilla-La Mancha criticaba el vídeo de las enfermeras de urgencias de Albacete, aquel en el que la narradora rompía a llorar después de advertir que tenían a los pacientes hasta 3 días en una silla esperando una cama. El 26 de marzo Emiliano García-Page llegaba a decir que “Hemos tenido una capacidad de respuesta extraordinaria”. De hecho, el 21 de marzo el consejero decía sin dudarlo que las urgencias no estaban aglomeradas.

A día 27 de mayo, el personal sanitario manifiesta que las donaciones siguen protegiendo a urgencias. De hecho, el personal, que duda de que parte del material cumpla con la Ley de Protección de Riesgos Laborales, ha asumido gorros caseros para utilizar los que hay como calzas, pero, con el mes de junio a la vuelta de la esquina, las batas de fundas de colchón han colmado la paciencia, una vez más, en urgencias. Mientras, la versión del Sescam asegura que ha realizado un nuevo envío de material de protección a las gerencias de Atención Integrada de Albacete, Hellín, Almansa y Villarrobledo, con un total de 108.746 artículos distribuidos, así como 700 test rápidos de detección de coronavirus.

Las dramáticas situaciones del personal sanitario hacen aflorar la crisis de cuidados que el movimiento feminista lleva años denunciando

El coronavirus ha hecho que esta crisis estalle de una forma dramática, pero no nos engañemos, la crisis de cuidados lleva años denunciándose y no se hace nada para remediarla. Los duros recortes en sanidad, así como las privatizaciones de las residencias de mayores llevan años causando muertes que se podrían haber evitado, ya que las largas listas de espera, la falta de recursos, de personal, de infraesctructura, etc, impiden un correcto funcionamiento de los servicios sanitarios, donde el coronavirus ha sido la punta del iceberg. Estos recortes tuvieron su punto más álgido con el gobierno del PP con Cospedal a la cabeza, pero ni el gobierno del PSOE-Podemos, ni el actual gobierno del PSOE en solitario, se han dignado a revertirlos.

Estamos cansadas de que los partidos gobernantes nos infantilicen haciéndonos creer que no se puede hacer nada más y que el sistema sanitario funciona estupendamente. Frente a esto, debemos ser firmes y exigir de una vez por todas el fin de la sanidad privada, quedando todos sus recursos (hospitales, personal sanitario) bajo un único sistema sanitario 100% público y de calidad.Nuestra salud no puede seguir siendo un negocio para unos pocos empresarios, mientras se le niega a aquell@s que no pueden pagarla. La vida y la salud deben ser un derecho universal que no solo quede escrito sobre el papel. Para que este derecho fundamental se cumpla, deben de ponerse todos los recursos posibles para garantizarlo, sin diferencias entre mujeres u hombres, nativas o migrantes, sin diferenciar entre jóvenes y ancian@s, ni por supuesto entre ricos y pobres.

Las residencias de mayores deben nacionalizarse bajo control de sus trabajador@s, para pasar a ser un anexo al sistema sanitario, de forma que sean dotadas del personal cualificado para cuidar a las personas que en éstas decidan vivir. Tampoco vamos a permitir que el dinero público con el que se financian, ni el dinero que algunas familias pagan para que sus mayores sean cuidados en estas residencias, vaya a engordar las cuentas de unos pocos que se lucran con l@s ancian@s. Nuestr@s mayores llevan toda la vida pagando por este servicio públicos y se merecen ser cuidad@s por igual, independientemente de su renta.

Las residencias deben ser expropiadas y reacondicionadas tanto en infraestructuras como en personal cualificado, para convertirse en lugares habitables y agradables y no meros “aparcamientos” de personas dependientes esperando a morir. L@s trabajador@s de estas residencias deben además pasar a ser funcionarios públicos como el personal sanitario, pues su trabajo es esencial para la vida y tienen derecho a trabajos dignos, como el conjunto de la clase trabajadora.

Exigimos también la creación de espacios públicos que permitan realizar los cuidados de una forma más comunitaria: parques, ludotecas, diferentes locales y espacios acondicionados para realizar actividades con personas mayores y/o dependientes. De forma que puedan relacionarse entre ell@s también, promoviendo así una mejora de la vida social de las personas dependientes, así como facilitar los cuidados a las personas que los cuidan. Pero estas personas deben realizar este trabajo bajo condiciones laborales dignas.

El trabajo de cuidados no puede seguir recayendo mayoritariamente en las mujeres, ya sea en trabajos sumamente precarios, rozando la esclavitud en el caso de las trabajadoras internas, ni realizándolo de forma gratuita en el seno de la familia. Estos trabajos deben remunerarse y realizarse en condiciones dignas. L@s familiares y amig@s de las personas dependientes queremos disfrutar de la compañía de estas, pero eso no significa que tengamos que realizar el trabajo de cuidados únicamente en el ámbito privado familiar para que el estado y los capitalistas se ahorren los salarios de un trabajo no pagado.

Porque los cuidados son imprescindibles para la vida, son la base de cualquier sociedad. No vamos a permitir que el capitalismo nos obligue a realizarlos en condiciones de semiesclavitud. Porque si éste explota al conjunto de la clase trabajadora, en los trabajos feminizados nos explota aún más si cabe a las mujeres, y más todavía a las mujeres racializadas y/o migrantes. La clase trabajadora no debe permitir esta explotación, ni la mercantilización y privatización de la sanidad y los servicios públicos. Porque defenderemos nuestra salud y seguiremos luchando para tener una vida digna. No nos cansaremos de repetir que “Nuestras vidas vale más que sus beneficios”.