A pie del piquete de huelga de Laudio, ambos delegados de LAB explican cómo se vive una huelga de 6 meses, muy presente para la opinión pública no solo de Aiaraldea.

¿Qué lectura hacen tras el fallo de nulidad del ERE del TSJPV?

Sergio Zaballa: Que no se dan las garantías que se deberían exigir, que no hay ninguna herramienta ni institución que lo garantice.

Ixone RETES: Entre quienes seguimos despedidas, no se entiende. No es que nos sorprenda, porque sabemos cómo ha funcionado esta dirección. Hacen referencia continuamente al derecho al trabajo, ¿dónde está el nuestro? Tienen dos sentencias que dicen que tendríamos que estar trabajando y hablan del derecho al trabajo del mando que entra a las plantas, ¿y el nuestro, dónde está?

S.Z: La dirección de esta empresa está acostumbrada a buscar todos los atajos que le brinda la ley. Esa es su práctica. Aun teniendo negociado, por ejemplo, un convenio colectivo con un espíritu en un sentido determinado, lo que lleva haciendo sistemáticamente es judicializar esos acuerdos para conseguir extras dentro de lo que podía no haber quedado bien reflejado. El sentido de no acatar la sentencia es que siguen teniendo la intención de despedir y no les interesa que quienes decidieron despedir vuelvan, porque lo que les interesa es que despedid@s y no despedid@s cojan rumbos diferentes, dividir el sujeto.

Han recordado los beneficios acumulados durante años, las cuantiosas ayudas institucionales y ahora se ha conocido que los miembros del consejo de dirección han incrementado sus retribuciones.

S.Z: El de Tubacex no es un problema económico. El que una empresa entre en un proceso de estos de destrucción de empleo vía ERE supone que tiene las arcas llenas. Desde el principio ha estado dispuesta a pagar lo equiparable a un despido improcedente a todas las personas afectadas de forma no voluntaria por el ERE. Quieren deshacerse de salarios y puestos de trabajo, pero no porque sea la herramienta que va a dar viabilidad a estas plantas, sino para poder recibir ellos lo que a nosotr@s nos dejan de pagar.

I.R: Este proceso les está costando caro. Hablaban de un ahorro de 10 millones de euros y sin contar con el coste de las 2 plantas paradas, están gastando mucho dinero en despedir.

¿Invertir en despedir para librarse de una parte de la plantilla y subcontratar después ese trabajo con menos costes?

S.Z: No es porque no sea rentable, porque una de las líneas que producíamos no tenga salida. Lo que buscan es que las funciones que hacen un@s trabajador@s en unas condiciones se hagan más precariamente, con menos coste para la empresa. No es que esos trabajos vayan a dejar de existir.

¿Detrás del recurso al Supremo hay también una estrategia?

S.Z: Lo que hace el Supremo es unificar doctrina y se están dando diferentes sentencias a nivel del Estado. Aun habiendo dos sentencias muy claras, en las cuales el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco dice que no se dan las causas económicas, productivas ni organizativas para que se justifique el ERE, nuestro temor es que el Supremo dé la nulidad, a un despido no ajustado a derecho, y en un despido no ajustado a derecho, lo que se entiende por despido improcedente, la empresa sigue teniendo la capacidad de decidir quién se va y quién se queda. Viendo la intención que tiene, sabemos que va a pagar esas indemnizaciones por despido improcedente. Esto lo sabemos, porque a las salidas voluntarias que propuso antes del proceso y en mitad del mismo, ya se les ofrecía esas indemnizaciones. Ya sabíamos que la empresa estaba jugando a una sentencia en ese sentido y en el TS hay muchas posibilidades de que esta resolución vaya en ese sentido, como mínimo.

La intervención de la Ertzaintza en el conflicto ha sido un foco de tensión recurrente. ¿Qué balance hacen?

S.Z: La Ertzaintza es la herramienta que ha utilizado la patronal pagada con dinero público para limitar nuestro derecho a informar de por qué estábamos aquí y cuáles eran nuestros objetivos. En todo momento nos han puesto entre l@s huelguistas y la parte de la empresa que entendía que tenían que entrar a trabajar, para que nosotr@s no pudiéramos tener acceso a estas personas, para que no pudiéramos fiscalizar que estas personas estaban entrando a trabajar de forma voluntaria y no coaccionada, como nos constaba. La actuación de esta institución pública ha sido bastante vergonzosa. Sin entrar a valorar el trato que se nos ha dado, ya dije en otra entrevista que tienen un problema, la gente que va en esas furgonetas es gente que tiene un déficit democrático importante.

¿Se ha sentido la plantilla criminalizada por las propias instituciones?

S.Z: Aparte del Gobierno Vasco, la SPRI, el Departamento de Empleo… ha habido medios de comunicación que han funcionado en el mismo sentido, que presentaban una foto en la que éramos un@s privilegiad@s que mantenemos una lucha sin sentido. Intentaban confundir para desmovilizar a la sociedad, más que a l@s trabajador@s.

Detrás de meses de huelga, hay situaciones delicadas. ¿Qué ayuda a mantener el pulso?

I.R: Que la gente ha entendido que esta lucha tenía sentido, y que estamos haciendo lo que tenemos que hacer. Por mucho que hayan intentado presentar que la empresa está pasando por un mal momento, se ha visto que no es cierto. A mi juicio, una de las herramientas más importantes es la kutxa solidaria que se ha creado, eso y mantener la actividad, los piquetes, las movilizaciones…

S.Z: Ha habido momentos complicados, cuando salen los puestos que iban a ser sacrificados, las listas de la gente que iba a ser despedida… Es muy importante poder estar en los piquetes con esa gente, dar y tener el apoyo de otr@s compañer@s. Algo que queremos dejar claro es que no estamos defendiendo solo los puestos de esas 128 personas sino las condiciones laborales de toda la plantilla que hemos heredado. Hubo unas luchas a principios de los 90 en las que se lograron unas condiciones que son las que hemos ido disfrutando. Ahora nos toca defenderlas a nosotr@s.

Esta lucha ha desatado sinergias entre sectores.

S.Z: Uno de los grandes logros de esta huelga es que la sociedad, no solo la de Aiaraldea, sino a nivel de Euskal Herria, ha interiorizado que mantener puestos de trabajo en unas condiciones laborales dignas es esencial para avanzar como sociedad. Llevábamos más de una década en que las condiciones iban a la baja y eso lo que hace es precarizar, ir creando una sociedad que no tiene capacidad de subsistir por sí misma. Hay que defender puestos de trabajo de calidad.

La caja solidaria que acaba de activarse y el apoyo de Aiaraldeko Greba Batzordea son también significativos.

I.R: La kutxa solidaria es una iniciativa de l@s trabajador@s, una herramienta muy importante, de las más efectivas, algo que se da entre iguales. Para nosotr@s es revolucionaria. Nuestras generaciones están acostumbradas a que todo les venga dado… Esto ha sido algo surgido desde abajo.

S.Z: Cuando se establecen servicios mínimos para mantener las máquinas, esas personas obligadas a entrar a trabajar deciden reunir dinero en huchas comunes, al principio para sufragar gastos de las movilizaciones… y plantean que podría ser una herramienta más potente para ayudar a personas que pudieran estar pasándolo mal. En el mismo sentido se unen colectivos del eskualde, se empiezan a hacer sorteos, se consiguen aportaciones importantes, que han servido para que la gente que quiera seguir en la lucha pueda hacerlo con unas condiciones mínimas. Y Aiaraldeko Greba Batzordea es el máximo exponente de que este ha pasado de ser un conflicto empresarial al uso de un@s trabajador@s contra una dirección a algo más social. Aiaraldeko Greba Batzordea se creó en otro contexto y está siendo vital para poder seguir manteniendo la lucha por unos objetivos.

Algunos huelguistas reconocían que era doloroso ver las plantas paradas en un momento de recuperación.

S.Z: Cuando empezó el proceso, LAB dijo que la economía y el mercado pondrían a cada uno en su sitio. Es lo que está sucediendo, el mercado ha vuelto a repuntar, se están retomando niveles productivos prepandemia, y nosotros tenemos las plantas paradas, cuando podrían estar ofreciendo un buen rendimiento para l@s trabajador@s, que estaríamos percibiendo nuestros salarios, y para los accionistas. La empresa apostó por profundizar en este camino de medidas estructurales. Entendemos que no calculó bien cuál iba a ser la respuesta de l@s trabajador@s. La responsabilidad de que estas plantas estén paradas es suya.

La única responsabilidad que tenemos como trabajador@s es haber respondido a un ataque que entendíamos que no procedía. Ha habido tiempo para posibilitar el llegar a acuerdos. Como comité, explicar el rechazo de la empresa a la última propuesta. Se le ofreció llegar a un acuerdo. Tenemos un convenio firmado que recogía la creación de 30 puestos fijos, renunciábamos a esta creación de empleo, planteamos que si había bajas voluntarias y medidas del tipo de excedencias con reserva de puesto, podíamos llegar a un número que a la empresa le podía valer. El acuerdo estaba basado en que si quien quisiera seguir trabajando en Tubacex podía hacerlo con garantías de futuro, estábamos dispuest@s a abandonar la huelga y entrar a trabajar, pero la empresa sigue en su intención de despedir, por eso ha presentado el recurso ante el Supremo. La empresa tiene que dejar a un lado su intención de despedir, pero no tiene voluntad de negociar nada en estos términos.

Entrevista en el diario digital Naiz