Desde el 26 de marzo, una gran huelga afecta a las oficinas de correos de Hauts-de-Seine, departamento 92 de París. Un movimiento por los derechos de l@s emplead@s y contra el deterioro de las condiciones de trabajo, cuyo punto de partida fue el despido de Gaël Quirante, secretario de departamento de Sud Poste en el 92. Mientras el movimiento está en su séptimo mes, Gaël fue llamado nuevamente a juicio el 31 de octubre por la dirección de Correos.

Estás citado el 31 de octubre para un nuevo juicio al Tribunal de apelación de Versalles. ¿Puedes explicarnos por qué y recordarnos los diferentes episodios de la batalla jurídica que estáis llevando con Correos?

La citación al tribunal del 31 de octubre no es una más. Tiene una importancia crucial para la continuidad de la huelga y para la posibilidad o no, en lo que a mí se refiere, de poder ser representante sindical en Correos y de seguir interviniendo en el seno de los centros y de las oficinas. En realidad, ha llevado a cabo mi despido pero ha perdido, en parte sobre las consecuencias de ese despido ya que consideramos que ya se da de facto una semireadmisión.

¿Por qué? Desde el principio de la huelga, Correos ha intentado negar mi derecho a intervenir en los centros. Pero esa petición fue desestimada jurídicamente primero en abril y luego en septiembre, al reconocer el juez que, incluso si había sido despedido, seguía teniendo derecho a ser representante sindical. Es un hecho inédito, importante, que puede sentar jurisprudencia y mostrar a la patronal, y a los empresarios, que no sirve de nada despedir a representantes sindicales por cuestiones sindicales si pueden seguir siendo mandatad@s por su organización sindical. El miércoles 31 de octubre es muy importante acudir masivamente al tribunal de apelación de Versalles a partir de las 12h30.

Hace ya más de 200 días que los y las carteras del 92 están en huelga. ¿Cuáles son las reivindicaciones? ¿Cómo se organiza concretamente la huelga a diario?

El punto de partida fue el rechazo a mi despido. Hoy son el 20% de los y las carteras del 92 (departamento de las Hauts-de-Seine) las que están en huelga indefinida desde el 26 de marzo. En 5 ciudades, la huelga es mayoritaria (Gennevilliers, Asnières, Boulogne, Neuilly, Levallois) con consecuencias desastrosas en lo que se refiere a la distribución del correo. Esta huelga se inició en contra de mi despido. Pero detrás de ese despido, está la voluntad por parte de la dirección de la empresa, de acabar con toda una serie de derechos conquistados en ese departamento (92) gracias a nuestras huelgas y nuestras luchas, como por ejemplo la posibilidad de hacer asambleas generales, el hecho de que la media de las reestructuraciones sea de cada 8 años mientras que en el resto del territorio sea cada 2 años. Teniendo todo esto como consecuencia que la carga de trabajo sea más soportable con reestructuraciones más espaciadas.

Las reivindicaciones se han ampliado a las condiciones de trabajo, a la reorganización de las oficinas, al rechazo de la precariedad y a la voluntad de hacer fijos a todos los y las trabajadoras precarias, en particular a los y las interinas, y a la defensa de una concepción concreta del servicio público. La lógica de la patronal es romper nuestro oficio convirtiéndonos en distribuidor@s, tanto de papeles como de barras de pan, o haciéndonos tomar fotos de los contadores de la luz. Deshumanizan completamente nuestro trabajo queriendo hacer aumentar nuestra carga. Al contrario, es una concepción del servicio público principalmente basado en el vínculo social la que defienden los y las carteras del 92.

Todas las mañanas, vamos a los centros para explicar cómo va la huelga. Tenemos asambleas generales diarias que se celebran a media mañana con el conjunto de los y las huelguistas, y que permiten determinar las grandes orientaciones de la huelga y los pasos a seguir. Un comité de huelga se reúne cada tarde. Está compuesto de camaradas del conjunto de los centros que están en huelga indefinida.

¿Cuáles son las consecuencias de la huelga? ¿Cómo Correos se organiza (o trata de organizarse) para que minimizar los efectos?

En las ciudades en las que la huelga es mayoritaria, los retrasos del correo son muy importantes. Las cartas certificadas son directamente repartidas por l@s sustitut@s, los cuadros de la empresa y, por cierto, eso sale claramente en la prensa. La dirección ha intentado durante un tiempo llevar a cabo cosas penalmente reprehensibles como por ejemplo el hecho de sustituir a l@s huelguistas por interin@s. Y como en varias ocasiones les hemos pillado las manos en la masa (haciéndolo notificar por notarios), la empresa no ha tenido más remedio, y para nosotr@s es una victoria, que hacer fijos por lo pronto a 30 compañer@s interin@s en el centro Boulogne, ya que no puede sustituir a huelguistas con interin@s sino con fij@s. Es@s compañer@s han comprendido muy claramente que debían sus contratos indefinidos a la huelga.

Correos intenta también llevar a cabo una campaña un poco mediática apoyada por diputados y senadores de La República En Marcha (LREM- partido del presidente Macron) y Los Republicanos (antiguo UMP de Chirac) con el fin de poner en funcionamiento una ley por un servicio mínimo en La Poste, con la obligación de tener que declararte huelguista previamente, pero también con la posibilidad de sustituir a huelguistas con interin@s, cosa que solamente existe a día de hoy para sectores como el ejército, la policía.

¿Se está extendiendo el movimiento? ¿Qué contactos tenéis con otras oficinas y otros departamentos de la región parisina?

Lo que es genial es que el número de huelguistas hoy es más importante que antes del verano, y eso que estamos a unos pocos días del séptimo mes de huelga. Hay perspectivas debido al 9 de octubre (última huelga interprofesional convocada contra el gobierno de Macron). Hubo huelgas en varios centros de la región parisina: en Stains-Duny en el 93, en Carrières-sur-Seine enel 78, en los distritos 10 y 19 en París y, desdeel 9 de octubre, hemos llevado una política que consiste en dirigirse a esos centros, sobre todo en París dónde se está dando un ataque frontal contra los y las carteras ya que van a tener que repartir la publicidad sin destinatario. Los folletos que nos encontramos en nuestros buzones van a ser distribuidos a partir de ahora por carteros y carteras… El empresario no reconoce ningún aumento de la carga de trabajo y por tanto, evidentemente, todo eso sin variar el sueldo. Es un ataque importante. En el distrito 10 por ejemplo, l@s compañer@s debe repartir además los paquetes.

Existen por tanto posibilidades para extender la movilización. Es al menos la política que estamos llevando a cabo los y las huelguistas y la organización sindical Sud Poste 92. Hay un llamamiento hecho para el jueves 25 de octubre para que se reúna una intersindical del conjunto de los sindicatos de los diferentes departamentos de la región parisina, así como una asamblea general el martes 30 de octubre dirigida al conjunto de los y las carteras de la región parisina.

¿Qué os falta hoy para ganar y para hacer retroceder a la dirección de Correos?

Hay que entender y hacer entender por qué La Poste mantiene el pulso. 7 meses de huelga es algo histórico, inédito en nuestro sector pero también más allá, con un número de huelguistas tan importante. Correos sabe que si ganamos, es una visión concreta de sindicalismo y de las huelgas a llevar a cabo que sale reforzada. Una huelga indefinida basada en la autoorganización, en las asambleas generales pero también en una oposición frontal contra el poder de dirección del empresario sobre una cuestión esencial para él: las supresiones de puestos de trabajo y la precariedad. Es por esta razón que la huelga dura tanto tiempo. Lo que necesitamos es que siga manteniéndose la huelga, que el movimiento se siga extendiendo, que se siga reforzando la solidaridad financiera y militante con el fin de conseguir que esta huelga, que ya ha sobrepasado las fronteras del 92 y de Correos, irrumpa a nivel estatal.

La lógica de la dirección ya no consiste en proporcionar un servicio público de calidad y en mantener un vínculo social con el usuario, sino de mercantilizarlo todo como por ejemplo con el servicio “Cuidar de tus padres” que transforma a los y las carteras en ayuda de vida donde se mercantiliza el tiempo pasado con nuestros mayores. Lo que Correos denominaba entonces el tiempo parásito, ahora lo transforma en tiempo mercantil. Es sobretodo esa lógica contra la que se pelean hoy los y las carteras del 92. Necesitamos muchísimo apoyo, y la cuestión financiera es esencial ya que los huelguistas “reciben” nóminas a 0 euros desde el principio del conflicto, es decir desde el 26 de marzo.