Casi 5 millones y medio de trabajador@s a lo largo de 130 manifestaciones en todo el país animaron la segunda huelga general nacional, en este caso del sector público, de la era Macron tras la del 12 de septiembre, a apenas 5 meses de tomar el poder. La tasa de adhesión, el 20% del empleo total, confirma el estado de agitación que recorre todas las categorías y estratos sociales.

Con la segunda reforma laboral todavía no en vigor y con los efectos de la primera que ya se hacen notar, la contraofensiva en Francia se lanzó hace un año desde las plazas, los centros de trabajo y los barrios populares: para contrarrestar los despidos masivos en el sector público, los recortes en sanidad, educación y universidad, el cierre de fábricas enteras, el ataque a las prestaciones por desempleo, la facilitación de los despidos, los contratos cada vez más precarios, la violencia de la policía que produce muertos en los suburbios, el estado de emergencia y la represión contra sindicalistas y jóvenes.

La movilización continúa: después del 12, 21 y 28 de septiembre, el 10 de octubre fue el paro general de la función pública, a la que también se unió el sector privado en las manifestaciones. Typhaine, compañera militante de Anticapitalismo y Revolución, principal corriente de izquierda del NPA, estudiante en París y activista en el Front Social, explica lo que sucede actualmente en Francia para trazar un marco de perspectiva a partir del calendario de las movilizaciones y las fuerzas presentes.

¿Cuál es el estado de la movilización en Francia a nivel juvenil respecto a 2016, visto que Macron continúa su proyecto de reformas por decreto de urgencia?

Hay una desconfianza considerable por parte de jóvenes y trabajador@s respecto al gobierno actual. Pocas personas votaron a Macron, y la mayoría de quienes lo hicieron no estabas convencidas. Los anuncios hechos durante el verano y la vuelta al curso iban en el sentido de desposeer a la mayoría de la población para dar siempre a los más ricos.

A pesar de que las direcciones sindicales no prepararon en absoluto las huelgas y manifestaciones del 12 y 21 de septiembre, la participación fue alta en una serie de sectores y también el número de cortejos. En el de l@s docentes e investigador@s, que no tienen un peso económico directo sino un interés estratégico relativo en la movilización estudiantil, donde incluso l@s trabajador@s se han hecho la pregunta de ponerse en huelga desde el 12 para enviar un mensaje fuerte al gobierno.

Durante el movimiento contra la Loi Travail en 2016 el sector público estaba poco presente en la huelga. Este desequilibrio es mucho menos importante en este momento. De hecho, la anulación masiva de contrataciones decidida por el gobierno poco antes del final de verano, ha obligado al sector educativo a luchar simplemente porque no podían asegurar el inicio del nuevo curso escolar. Sus manifestaciones han sido y son numerosas. También han hecho propias estas fechas much@s trabajador@s de sector privado, incluso los más precarizad@s, como los carteros “uberizados”.

¿Podrías explicar las reivindicaciones del conflicto sobre todo entre la juventud?

Para l@s jóvenes, las formas de movilización en muchos casos son embrionarias. Se están creando contextos de autoorganización. A nivel nacional hay asambleas generales en muchas universidades, con comités de movilización que poco a poco van tomando fuerza. El número de participantes es diferente según el período y la ciudad: estas asambleas pueden reunir desde una treintena a trescientas personas.

El movimiento estudiantil se ha disparado y ha sido muy avanzado en lo que respecta las reivindicaciones en cuanto a las forma de lucha: cortejos en las manifestaciones contra la reforma laboral XXL (2ª vuelta de tuerca a la ley El-Khomri), una jornada de movilización nacional de l@s estudiantes STAPS (ciencias y técnicas de las actividades físicas y deportivas) contra el sorteo en la inscripción universitaria (manifestaciones de más de 6000 estudiantes), comités locales en las facultades, estudiantes de Secundaria en huelga y piquetes o también en apoyo de docentes en lucha para obtener más recursos o contra la futura reforma educativa. Paralelamente, ha habido bastantes comités contra la represión, ya fueran cargas contra manifestantes contra la Loi travail en 2016 o trabajador@s en huelga.

En general, entre l@s jóvenes, aparte de las estrictamente ligadas a la represión, hay 4 reivindicaciones principales: contra la selección en la entrada al master y el primer año, contra el ataque al código del trabajo, contra la reducción de las APL (subsidio estatal para la vivienda) hasta 70 euros y contra el aumento del coste en la atención médica básica.

Las y los estudiantes llevan a cabo la protesta solos en algunas ciudades, pero a veces también con el personal laboral o con la dirección de la misma facultad, que convoca asambleas generales a causa de la desastrosa situación de los presupuestos. Y lo mismo ocurre para todas las categorías de trabajador@s: tod@s luchan contra los decretos, pero también con sus reivindicaciones sectoriales. Varios sectores se manifiestan en fechas de lucha interprofesional. Las huelgas de carácter local se han multiplicado. Las direcciones sindicales no hacen absolutamente nada para romper el aislamiento.

Tras la movilización del año pasado, ha habido una brutal represión de los militantes sindicales, políticos y estudiantiles que alcanzó cifras enormes a partir del caso de los 8 trabajadores de Goodyear. ¿Cómo podéis reaccionar contra la represión?

En lo específico los 8 trabajadores de Goodyear fueron perseguidos por actos llevados a cabo antes de la movilización, cuando luchaban para tratar de salvar sus puestos de trabajo en 2014. Pero han continuado luchando después, también contra la represión y en el movimiento obrero en su conjunto.

Efectivamente, durante el movimiento contra la Loi Travail vimos un endurecimiento de prácticas de represión policial y judicial. De la primera porque en una manifestación tranquila y habitual como la del 1º de mayo, los cortejos fueron rotos en muchos puntos del cordón policial y azuzados por gases lacrimógenos.

El estado se aprovecha del hecho de que las organizaciones del movimiento obrero son débiles, tanto a nivel numérico como en sus prácticas. Los sectores más avanzados en la autoorganización y más convencidos llevaron a la práctica actos de prevención y solidaridad contra la represión. En esto han sido apoyados por los sindicatos, mismos ellos víctimas de represalias en sus centros de trabajo. Es el caso de los carteros del distrito 92 de París pero también de los obreros exGoodyear.

En el contexto del movimiento del 2016 se lograron crear vínculos entre las diferentes corrientes políticas, organizaciones sindicales y asociativas: desde secciones de la CGT hasta corrientes autónomas pasando por Droit Devant y el Pink Block. Tomaron la cabecera de los cortejos para asegurarse que éstos pudieran avanzar y no estuvieran subordinados a las decisiones de la prefectura. Nos organizamos juntos contra las detenciones haciendo concentraciones para ir a las manifestaciones colectivamente.

Contra los ataques de la patronal en Europa se exige la urgencia de construir una respuesta unitaria y de clase, para una estrategia ganadora sobre todo con el fin de lograr la unidad entre los sectores de trabajo y entre trabajador@s y estudiantes. ¿Cómo se expresa en Francia esta necesidad de unidad me la lucha y cuáles son las fuerzas motrices de esta iniciativa?

El Front Social está compuesto de sindicalistas, colectivos antirracistas, feministas, fuerzas anticapitalistas. H demostrado su utilidad contra la represión, pero también  contra el inmovilismo y la traición de las direcciones sindicales. En el origen de su constitución había una voluntad firme: en lugar de contentarse con denunciar la inacción, empezar por nosotr@s mism@s a dar una brújula a nuestra clase social.

Nos confiamos desde el principio en la posibilidad de convocar como Front Social fechas de movilización, por ejemplo, durante las elecciones presidenciales. En aquella ocasión quisimos enviar el mensaje de que era en las calles y no mediante las urnas en donde se cambiaban las cosas. Miles de personas respondieron el día previo a la 1ª vuelta electoral y luego durante la 2ª vuelta. Luego hemos participado en la presión sobre las direcciones sindicales, ejercida desde su base y a través de comités locales para convocar fechas de manifestación y huelga, interprofesionales y nacionales.

En estas manifestaciones, como en nuestros propios sectores de intervención, estamos presentes para explicar la importancia de la unidad de las lucha. Por eso nos  comprometemos con el reparto de panfletos en algunos puntos fijos y en cortejos que reúnen  a jóvenes, trabajador@s en huelga y militantes combativos, quienes ya están hart@s de manifestaciones rutinarias y ven el dinamismo de nuestras manifestaciones. La próxima etapa es preparar la huelga del 16 de noviembre en nuestros sectores, contra la política de las direcciones sindicales de días de lucha aislados y discontinuos.