vendredi_13_novembre_les_postieres_devant_la_mairie_de_clichy_drLa huelga en Correos de Neuilly intervino en un contexto particular. La dirección intentó concentrar varias reorganizaciones en el mismo momento, en concreto a finales de año. Lo hacía sabiendo que era difícil para l@s carter@s ponerse en huelga en ese momento, siendo noviembre y diciembre el periodo denominado de los “calendarios” para l@s carter@s. Un “calendario” que el cartero puede vender a los usuarios durante el mes de diciembre y que permite compensar el décimo tercer mes que ya no existe en La Poste (Correos). La dirección intentó golpear fuerte.

Para eso, se apoyó en la CFDT (sindicato ligado tradicionalmente al PS) que le ayudó a poner en funcionamiento la reorganización rechazando votar una evaluación independiente de la carga de trabajo durante una reunión del Comité de higiene, de seguridad y de las condiciones del trabajo (CHSCT). Después de que ese órgano se reuniese, el equipo militante de SUD se hizo con una carta muy instructiva entre la dirección de la oficina y el responsable del correo de la CFDT del departamento del 92. Un intercambio de mails que no dejan lugar a la más mínima ambigüedad sobre la connivencia entre ese “sindicato” y la empresa. El director escribía al secretario del departamento del 92: “El señor Deprost quiere ser la persona que gestione la evaluación independiente en el CHSCT… espero que no vaya a querer rehacer el mundo…me temo lo peor…me ha pedido todos los documentos y las fechas de los plenarios !!! Esto promete… si lo tengo a él y a Quirante (1), mal vamos… Buenas noches”. A lo que el secretario del departamento del 92 del CFDT le contestó dócilmente: “En ningún caso Serge Deprost será experto en el CHSCT de Neuilly. Ya hay suficientes posibilidades de que Quirante nos reviente, sin que añadamos más leña al fuego.”

La puesta en funcionamiento de la reorganización, prevista el 2 de noviembre, obligó a los agentes a reaccionar. Ya no había elección: o se aceptaba el desplazamiento de los repartos motorizados (servicio de reparto del correo a las empresas) a La Defensa, o se aceptaba la supresión de 7 repartos en bicis (servicio de reparto a los domicilios) y la puesta en funcionamiento de una auto sustitucion (2) estructural los lunes, martes y sábados además de una tarea de clasificación suplementaria de cartas (3) toda la semana, o había que ponerse en huelga. El movimiento de huelga empezó el jueves 29 de octubre de 2015, ha permanecido mayoritario hasta la vuelta al trabajo el miércoles 20 de enero de 2016.

Una huelga puede conllevar otras.
Durante esos 82 días, los huelguistas han llevado a cabo una política de extensión de la huelga en el conjunto del departamento (92). Esa extensión se ha hecho alrededor de reivindicaciones locales, la conservación de un pago de las horas extra más favorable y el rechazo a la imposición de dichas horas extras. Las oficinas de Clichy, Puteaux y Chatenay usaron la huelga “reconducible” (los propios huelguistas en asambleas deciden cada día si siguen en huelga o no) durante más de una semana y obtuvieron satisfacción sobre sus reivindicaciones locales, así como sobre el aplazamiento hasta 2016 de los problemas ligados a las horas extras. Varias jornadas de huelga puntuales también fueron apoyadas mayoritariamente en Asnières, Malakoff, Courbevoie, La Garenne-Colombes y Nanterre. Esos dos aspectos se combinaron con dos convocatorias de huelga en dicho departamento, que tuvieron un seguimiento masivo. La dirección tuvo por tanto que hacer frente, desde mediados de noviembre hasta mediados de diciembre, a una movilización continua en todo el departamento. Una vez más, es la confirmación de que lo que más teme la empresa, es que las oficinas se unan y golpeen todas juntas en una misma dirección, defendiendo al mismo tiempo sus propias reivindicaciones.

El papel de las intervenciones públicas y de los lazos entre trabajadores.
Como durante las huelgas de 2009 y 2014, los carteros y las carteras de los Hauts-de-Seine (departamento del 92) han demostrado que no conocen las “fronteras”. Así pues, la visita a la oficina de París 15, un poco antes de la distribución de la propaganda electoral, ha demostrado que las intervenciones públicas en el centro de trabajo pueden dar confianza en la fuerza que representan los carteros, lo cual ha permitido salir del aislamiento en el que la dirección quería que permaneciéramos y en el cual algunos sindicalistas se dejan encerrar. Esos lazos son una verdadera válvula de escape. Demuestran que los asalariados no están solos replanteándose algunos problemas, y en este caso, que en función de la correlación de fuerzas, Correos (La Poste) aplica las directivas de manera totalmente diferente. En los Hauts-de-Seine, por ejemplo, por miedo a una extensión, el reparto de la propaganda electoral ha sido remunerado, mientras que en París, los carteros tuvieron que repartirla gratuitamente.

Una de las particularidades de esta huelga, es la forma que ha tomado la política de extensión, yendo hasta a Saint-Germain-en-Laye en las Yvelines. De nuevo ahí, la clave fue una intervención pública común entre SUD del 92 y CGT del 78 en esa oficina que acababa de padecer una reorganización extremadamente violenta. Es la primera vez que una huelga entre diferentes oficinas, en dos departamentos y con dos sindicatos diferentes, es llevada a cabo de manera tan conjunta. Hemos pasado de la simples acciones de coordinación o las simples declaraciones puntuales, para explorar la posibilidad de una dirección común, a pesar de la distancia. Durante esos 11 días de huelga en Saint-Germain, esto se escenificó mediante la presencia de huelguistas de Neuilly para ayudar a los compañeros de los Yvelines a dejar de trabajar, pero también mediante la celebración de al menos dos verdaderas Asambleas Generales de trabajadores conjuntas (una en las Yvelines y otra en los Hauts-de-Seine) o mediante la organización de una primera fiesta de apoyo en la que participaron, aunque de manera un poco limitada, carteros de los dos departamentos.

Otra particularidad: los huelguistas han logrado contrarrestar de manera gradual a favor suyo la contratación de carteros cuyo objetivo era romper la huelga de Neuilly. La política llevada a cabo en dirección a esos trabajadores, durante las intervenciones públicas en pleno centro de trabajo, ha acabado por dar sus frutos. Pasaron de un desinterés total, a empezar a escuchar de manera educada hasta acabar participando en las Asambleas Generales cuando se retomó el trabajo el pasado 20 de enero.

Una estrategia que ha permitido ganar.
Al final, esa estrategia ha permitido conseguir una victoria muy clara para los carteros de Neuilly. Los desplazamientos forzosos han sido anulados, dos repartos suplementarios han sido aprobados, el lunes es el único día de auto sustitución, la tarea de clasificación suplementaria de cartas  ha sido retirada, un sábado de cada dos se mantiene. La dirección incluso ha dado marcha atrás en el despido de un compañero que tuvo problemas con su jefe de equipo. Hemos por tanto conseguido hacer la demostración de que la lucha sirve para algo, pero sobretodo, de que una orientación “lucha de clases” en las huelgas (caja de resistencia, Asambleas Generales diarias, comités de huelga, extensión y convergencia, rechazo de las supresiones de empleos…) permite alcanzar victorias.

(1) Gaël Quirante, secretario departamental del sindicato SUD Poste 92.
(2) La direccion decia que habia dias fuertes y otros flojos en terminos de tráfico de correo. Eso les lleva a imaginar una organización del trabajo que permite asumir la misma carga de trabajo con menos carteros pero con el mismo salario practicando la auto sustitución.
(3) El cartero clasifica toda la semana el correo correspondiente a las jornadas de auto sustitución.