Es un hecho: la movilización contra el gobierno y su política, por el retirada del proyecto de ley de pensiones, ha pasado el período navideño. En la SNCF de los ferrocarriles y RATP del servicio de autobuses de París, l@s huelguistas se negaron a ceder al chantaje del gobierno y continuaron la huelga a pesar de las oleadas de calumnias de los medios de comunicación.

También fueron otras profesiones las que han continuado la lucha: así, pudimos ver la magnífica representación de “El lago de los cisnes” por los bailarines de la Ópera de París, quienes también se negaron a aceptar la “cláusula del abuelo”, es decir, posponer la aplicación de la reforma para las siguientes generaciones. También la huelga continuó en la Biblioteca Nacional de Francia. El 28 de diciembre, el día de la partida de las federaciones de transporte, decenas de miles de manifestantes volvieron a salir de nuevo a las calles, las manifestaciones adquirieron un carácter interprofesional y permitieron fortalecer la convergencia con los chalecos amarillos.

Solidaridad financiera con los huelguistas para ampliar el movimiento

La popularidad de la que disfruta el movimiento se ha cristalizado notablemente en torno al éxito de las cajas de resistencia para mantener las huelgas, en particular las lanzados por Info’Com CGT, Sud Poste 92 y CGT Goodyear. ¡En solo unos días, este fondo recaudó más de 1,3 millones de euros! Esta solidaridad financiera es particularmente importante, porque es lo que permite a l@s huelguistas extender la duración de sus paros. ¡Ése debería ser el papel de las direcciones sindicales: popularizar su existencia y facilitar los pagos a l@s huelguistas!

Sin embargo, no es posible que la huelga permanezca aislada de los 2 únicos sectores del transporte nacional, la RATP y la SNCF. No es este estado de huelga lo que hará que el gobierno se doblegue. Ahora es más central que nunca extender la huelga reconductible. Antes de las vacaciones, el personal docente de la Educativo nacional había sido uno de los sectores más movilizados, junto con l@s ferrovari@s y conductores de autobuses.

Pero entre las grandes jornadas nacionales de manifestaciones, la renovación de la huelga se ha quedado en minoría. A pesar de todo, este puñado de huelguistas ha desempeñado un papel importante para ayudar a bloquear los depósitos de RATP, dando confianza a l@s trabajador@s en huelga de los transportes. Hoy, son precisamente est@s huelguistas quienes lanzan el eslogan “sin retirada no hay vuelta al trabajo”.

De hecho, es cierto que si l@s trabajadores de los sectores público y privado se declararan en huelga reconductible, como han hecho tantas semanas l@s agentes de la SNCF y la RATP, el gobierno de Macron estaría en muchas más dificultades. Podríamos no solo imponer la retirada del proyecto de las pensiones, sino revertir verdaderamente la correlación de fuerzas.

Para el próximo 9 de enero, las direcciones sindicales llamaron a un nuevo “día de movilizaciones. Obviamente, solo consideran esta movilización como la 4ª jornada de esta huelga a modo de “salto de rana”. Por el contrario, para entonces deberíamos profundizar, amplificar la huelga, llevar a cabo y popularizar Asambleas Generales, de modo que el 9 de enero sean todos los sectores los que puedan hacer lo que l@s trabajador@s de la RATP y la SNCF iniciaron el 5 de diciembre: comenzar una huelga reconductible.