Una parte importante de l@s militantes que estamos aquí hoy día y que formamos parte  de  IZAR empezamos a militar en la izquierda revolucionaria en un panorama realmente difícil. Hablamos de finales de los 90 y principios de este nuevo milenio. Y aquell@s jóvenes con ansias de revolución teníamos dificultades para encontrar una orientación, un partido, que se alejara de la tradición del PCE y de la derrota que para la clase trabajadora supuso la Transición.

Empezamos a militar a construir esa perspectiva casi desde la nada y ansiábamos encontrar a militantes, a revolucionari@s que nos ayudaran en esa tarea, nos formaran, nos explicaran qué había pasado en todos esos años.

Fue en esos momentos cuando nos vinculamos a la IV internacional y donde encontramos y conocimos al compañero Adolfo. Se trasladó a Almería por motivos de salud y allí recuperó la ilusión y retomó la actividad política junto a un grupo de compañer@s que empezábamos en política. Adolfo representaba en gran medida nuestro hilo rojo con la LCR y la historia de las y los revolucionarios que lucharon contra la Transición política.

Posteriormente se trasladó a Málaga y allí siguió su incansable tarea militante en la asociación Pro Derechos Humanos, en CGT, en nuestra organización IZAR y en cualquier lucha o movimiento que surgía. Por desgracia, el camarada falleció el pasado mes de septiembre y desde esta escuela y desde IZAR queremos hacer una mención y recordatorio a nuestro compañero.

Adolfo representó nuestro hilo rojo con nuestra tradición, con el partido… Hemos aprendido de su herencia revolucionaria y de esos militantes que son para toda la vida. Fue un compañero querido y admirado por tod@s nosotr@s… Nos dejó la difícil tarea de construir la revolución, pero fue un ejemplo y ayuda para nuestros inicios militantes.

Creo que el mejor homenaje que le podemos brindar es hacer esa revolución que nuestro camarada tanto ansiaba.

Que la tierra te sea leve, compañero.