En 48 horas han tenido lugar dos accidentes mortales que se han cobrado la vida de 16 jornaleros africanos en la región italiana de Puglia. Centenares de trabajadores del campo se reunieron en asamblea con la Unión Sindical de Base (USB) el domingo por la tarde y decidieron convocar una huelga el miércoles 8 de agosto en memoria de Amadou Balde, 20 años, de Guinea-Bisau, Aladjie Ceesay, 23 años, de Gambia, Moussa Kande, 27 años, de Guinea-Bisau y Ali Dembele, maliense de 30 años, que murieron el sábado de vuelta del trabajo.

El pasado lunes 6 ocurría otra masacre de circunstancias similares con 12 jornaleros muertos, también inmigrantes, amontonados en una furgoneta como animales hacia el matadero. Son los mismos trabajadores los que pagan 5 euros del transporte a los campos, además de 3,5 euros el bocadillo y 1,5 la botella de agua. Uno de los jornaleros contó al sindicato que en una de las furgonetas habían quitado las dos ruedas de repuesto y en el hueco habían colocado una silla, soldada mal y atada con un alambre, para dar cabida a una persona más.

Se estima que alrededor de 180 mil trabajadores temporales trabajan en Puglia, de los cuales 40 mil son inmigrantes. Según las estimaciones de los sindicatos, otros 50 mil son irregulares, pagados en negro y sin ningún tipo de protección. Muchos malviven en los campos, al aire libre y en condiciones improvisadas. Bubacarr Djallo, de 24 años, de Sierra Leona, era uno de los jornaleros que estaban encerrados en la parte trasera de la furgoneta, sin ni siquiera una ventana para tomar un poco de aire.

El horario medio es de 8 a 12 horas de trabajo al día. Djallo, un jornalero irregular, dijo que su salario era de 23 euros por 8 horas, lo que con un contrato debería duplicarse. Las mujeres reciben un 20% menos que sus compañeros. En los peores casos de explotación analizados, algunos trabajadores inmigrantes fueron pagados por un euro la hora. La Unión Sindical de Base denuncia que si hoy se habla de las condiciones laborales es porque ha tenido lugar esta tragedia. La policía y las autoridades políticas lo saben pero no quieren afrontar el problema.

“Será la marcha de gorras rojas, como las que los 4 jornaleros muertos el sábado llevaban para protegerse del sol mientras se rompían la espalda para recoger tomates por la vergonzosa paga de un euro por quintal” anuncia el comunicado del USB para la jornada de huelga. “Porque esto eran nuestros 16 compañeros muertos: trabajadores del campo, independientemente del color de la piel”. Aboubakar Soumahoro, de la Unión Sindical de Base, es firme: “Ésta es nuestra batalla,  la protección de los trabajadores y la reivindicación de sus derechos, negados en Puglia como en Calabria, Piamonte o Lacio. Por éstos combatía Soumaila Sacko, asesinado el 2 de junio, y peleaban los compañeros, organizándose para escapar de la esclavitud y el hostigamiento”