El pasado 26 de octubre la plantilla al completo de Bershka (Inditex) en la provincia de Pontevedra comenzó una huelga indefinida que se ha saldado con una victoria tras nueve días de presiones y negociaciones entre el comité de empresa, formado por cinco delegadas pertenecientes al CIG (Conferencia Intersindical Galega) y la dirección de la misma en la región.

Cabe destacar que se trata de la primera huelga que se convoca en el estado español contra el gigante Inditex, cuyo fundador y máximo accionista es el archiconocido Amancio Ortega, uno de los cinco hombres más ricos del mundo y primero en el territorio español, y que el hecho de que el seguimiento de la misma haya sido del 100% de la plantilla marca un antes y un después en la lucha obrera dentro del sector. Con 63 mujeres en plantilla y un sólo hombre en toda la provincia, esta marca en concreto es la segunda tras Zara (marca insignia de la empresa a nivel mundial) a la hora de generar los millonarios beneficios de los que se jactan sus accionistas cada año en repartir dividendos.

Ortega, con un patrimonio de casi 6500 millones de euros, obtuvo en 2016 un beneficio neto de 3157 millones, un 10% más que en 2015, y en este primer semestre fiscal ha obtenido un 9% más todavía. A día dos de noviembre volvía a embolsarse 628 millones de euros en beneficios. Sin embargo, todo este dinero obtenido gracias al esfuerzo de sus 162.000 trabajadoras y trabajadores en todo el mundo no se traduce nunca en mejoras para l@s mism@s, a pesar de que en un solo día la empresa ingresa de media lo que cobran 27.100 trabajadoras/es en todo un año.

En un sector profundamente feminizado que sufre la crisis económica de manera especialmente cruenta, el comité de empresa denunciaba que prácticamente el 90% de la plantilla se encuentra en situación de precariedad, con contratos a tiempo parcial y sueldos que no superan los 900 €. Obligadas a trabajar horas extraordinarias de manera habitual en lugar de aumentar el número de horas contratadas, las trabajadoras de Bershka en Pontevedra vieron con indignación cómo en otras provincias firmaban mejoras salariales que a ellas no se aplicaban por motivos arbitrarios, como el cierre de dos locales y las indemnizaciones correspondientes a sus trabajadoras. De esta manera la empresa del multimillonario Amancio Ortega carga sobre las más vulnerables de sus trabajadoras unas supuestas pérdidas económicas que no son tales viendo los datos fiscales de Inditex.

Las principales reivindicaciones de las trabajadoras consistían en un aumento de sueldo para equipararlos a los de otras zonas y marcas de la cadena, un sábado libre al mes para poder conciliar la vida personal y la laboral, poder coger vacaciones en julio y agosto, y que se eliminaran la gran cantidad de horas extra incluyéndolas como horas contratadas. Tras una concentración en las puertas de la sede de la empresa en Arteixo (A Coruña) a la que asistieron unas 300 trabajadoras/es, la dirección de la misma convocó una reunión con las representantes sindicales en la que les ofreció una subida salarial de solo 10 euros al mes para las jornadas completas durante lo que queda de año y prorrogables a 2018 y 2019, con cantidades proporcionales a las jornadas parciales.

Sin embargo, las trabajadoras tenían muy claro que no iban a claudicar, sobre todo teniendo en cuenta que sus exigencias no ascendían a más de 16.000 euros en total en gastos para Inditex, una miseria para una empresa con un parque inmobiliario que asciende a 6719 millones de euros en propiedades a lo largo de todo el planeta. Finalmente, tras nueve días de huelga en las que Bershka mantuvo sus puertas cerradas al público en Pontevedra, la empresa claudicó concediendo la totalidad de las exigencias a las valientes trabajadoras e incluso ofreciendo remunerarles a todas la totalidad de los sueldos de tres de los días de huelga.

Pese al vergonzoso silencio de la mayoría de los medios de comunicación, que suelen preferir ensalzar las supuestas cualidades filantrópicas de Amancio Ortega convirtiéndole en el modelo a seguir para miles de jóvenes que comienzan su andadura laboral, no podemos obviar la importancia de esta victoria de la clase obrera convirtiéndola en ejemplo y referente para futuras reivindicaciones similares en otros territorios del estado e incluso de manera internacional. No debemos olvidar que gran parte del peso de la producción de Inditex recae en la clase obrera de India, Brasil, Vietnam o China bajo un régimen de explotación brutal. Sin embargo, pese a la deslocalización que han organizado, vemos que su política en busca de mayores beneficios se basa en la precarización generalizada, cuyo grado depende de la relación de fuerzas más o menos favorable con respecto a l@s trabajador@s, ya sea en las fábricas en otros países o en las tiendas del Estado español.

Es por eso que consideramos tan importante el paso que las compañeras gallegas han dado, demostrando que cuando la clase obrera se organiza sindicalmente y utiliza las herramientas de que dispone para protegerse de la patronal, cuyo máximo exponente es la huelga – ya sea en fábricas, comercios u oficinas- la burguesía no tiene más remedio que prestarle oídos y claudicar. Otro aspecto importante a resaltar es, además de la masiva participación de la plantilla, el carácter indefinido que han sabido imprimirle tan acertadamente a la huelga las trabajadoras, fruto sin duda de una total convicción de que ellas tenían que dirigir el proceso sin dar ni un solo paso atrás.

Desde Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR queremos felicitar a la plantilla al completo de Bershka Pontevedra por esta inspiradora victoria, cuyo ejemplo esperamos que se extienda a lo largo de todo el mundo. Recordemos que, como contaba una de las delegadas sindicales tras la primera de sus reuniones negociadoras: “Nos han dicho que si aceptan ese aumento luego se lo pedirán el resto de las trabajadoras de la marca”. Y es que quienes ostentan los medios de producción son plenamente conscientes de que quienes realmente tenemos el poder para mejorar nuestras condiciones de vida somos los y las trabajadoras, ni las instituciones ni los partidos políticos.