Los recortes que se vivieron en sanidad tras la crisis del 2008 no cayeron del cielo. Formaban parte de un proceso de degradación y privatización de los servicios públicos que hunde sus raíces en la aprobación de la Ley 15/97. Este empobrecimiento paulatino ha tenido consecuencias especialmente desastrosas, como se pudo ver durante los meses más duros de la pandemia de Covid-19, la cual todavía vivimos. Frente a todo esto, desde la Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad (CAS) se está impulsando la recogida de firmas sobre una Iniciativa

Legislativa Popular de Recuperación del Sistema Nacional de Salud, cuyo plazo se extenderá hasta agosto de 2022, y para la que son necesarias, como mínimo, 500.000 firmas.

La década perdida: por una sanidad universal, 100% pública y de calidad

Un informe de Amnistía Internacional publicado en julio de 2020 tenía un título demoledor “La década perdida: mapa de austeridad del gasto sanitario en España del 2009 al 2018”. Las conclusiones no lo eran menos. Si el PIB había crecido en un 8,2% en ese mismo período, la inversion en sanidad había disminuido hasta en un

11,2%. Se habían perdido de esta manera 7256 millones de inversión. Por el contrario, en ese período el gasto privado ascendió en 4000 millones, un 16% más.

Las consecuencias de esto se han cebado con las y los trabajadores, sobre todo con aquell@s más vulnerables: personas con rentas inferiores, enfermedades crónicas, diversidad funcional, personas mayores, etcétera. Con la la llegada del Covid-19 estos problemas se han agudizado y puesto sobre la mesa de manera evidente: sobresaturación, falta de plantilla, condiciones leoninas de trabajo… y a pesar de los aplausos diarios en los meses más duros, que reflejaban una sensibilidad y un consenso hacia la necesidad de proteger la maltrecha sanidad pública, ha bastado poco para que empiecen los despidos, como los 8000 trabajador@s en Andalucía, cuando los sindicatos han señalado a las claras que hacen falta más de 15000.

La ILP presentada por la CAS pone todo esto en cuestión. Y lo hace partiendo de la concepción de ésta no como un fin, sino como un medio a disposición de colectivos y personas que quieran “participar en la defensa de un sistema sanitario democrático, al margen de los intereses privados”. Sus reivindicaciones básicas son:

-Atención sanitaria para todas las personas, independientemente de su situación administrativa.

-Derogación de las leyes privatizadoras y recuperación de los centros privatizados.

-Creación de un sistema público de farmacia y productos sanitarios para evitar la dependencia de las multinacionales.

-Recuperación y reforzamiento de la atención primaria.

-Atención sanitaria de los centros de mayores en manos del sector público.

Todas ellas cuestiones fundamentales que están en la raiz de los problemas que vivimos día a día.

Para no perder más tiempo: la moviilización es el único camino

Desde Izquierda Anticapitalista Revolucionaria ZAR apoyamos esta ILP, compartiendo tanto su concepción como los objetivos que se plantea. Aunque es algo que ya sabíamos, estos últimos años ha puesto de manifiesto que la salud no puede estar en manos de aquellos que la entienden como un simple negocio. Al contrario, debe estar al servicio de las y los trabajadores, desentendiendose de rentabilidades y beneficios.

Con un sistema de salud más fuerte, con buenas condiciones de trabajo y recursos suficientes desde la misma Atención Primaria, el impacto de una pandemia como la que estamos viviendo sería menor. Y si a eso se le suma una red de laboratorios e investigación al servicio del interés público, las soluciones hubieran llegado antes.

Sin embargo, y a pesar de los multiples colectivos como la CAS, que alertan sobre el problema que se viene padeciendo en el Estado español desde hace décadas, ningún gobierno ha revertido dicha situación. Al contrario, hemos visto como incluso hoy en día tenemos dificultades para acceder a tratamientos, para ser atendidos en un tiempo razonable, para recibir resultados… Por tanto, no será sino mediante la movilización de usuarios/as y trabajadores de la sanidad como podremos verdaderamente cambiar la situación y lograr las reivindicaciones que en esta ILP se plantean. Por ello, llamamos a participar en las convocatorias que se lancen y en los actos que se realizarán en distintas ciudades del Estado español.