En febrero del pasado 2019 la mención de una simplificación y reordenación de contratos a 3 únicas formas (indefinido temporal-estructural y formativo) amenazó con hacer descarriar la estrategia de “voto útil progresista” en la campaña electoral de abril, al colarse unos días la denominada “mochila austriaca” y su introducción en nuestro modelo económico-laboral. Esta fórmula hiberna desde hace una década en las despensas programáticas, primero estudiado y desechado por Zapatero, luego recuperado por Rajoy y el pacto Sánchez-Rivera.

Pero la auténtica alarma saltó el 29 de octubre, cuando Nadia Calviño, ministra en funciones de Economía, confirmó a los medios en la clausura de las jornadas del Consejo General de Economistas de España (CGE) la intención de explorar la implantación gradual del sistema de cuentas individuales de capitalización para la movilidad a través de la creación del fondo correspondiente, ante los buenos resultados en Austria: “Planteamos explorar con los agentes sociales introducir un mecanismo de este tipo, como lo hecho en otros países desarrollados”.

Tan solo unos días antes de estas fatales declaraciones, desde el ministerio de Trabajo que aún preside Magdalena Valerio, quien siempre ha ejercido con gusto el papel de “poli bueno” de cara a no cerrar nunca la vía a la negociación con Unidas Podemos, se desentendían del documento que Moncloa había enviado a Bruselas para estudio de la Comisión Europea, ni estaba en el marco del Diálogo Social ni en el programa del PSOE, y lo restringían a una iniciativa de Economía. La misma semana se hacía público que la OCDE elaboraría un estudio previo sobre la adaptación del mercado laboral español al sistema de cuentas austriaco.

En los 2 documentos enviados por el gobierno en funciones a Bruselas, el plan presupuestario 2020, remitido a mediados de octubre, y el Programa nacional de reformas, fechado en abril y que incluye 3 referencias a ella, aparece la “mochila austriaca” como proyecto insoslayable en la agenda económica del PSOE. Propone la “puesta en marcha de un sistema de cuentas individuales de capitalización para la movilidad” consistente en crear un fondo que permita a los trabajador@s “hacer efectivo el abono de las cantidades acumuladas a su favor en los casos de despido improcedente, de movilidad geográfica, para el desarrollo de actividades de formación o en su jubilación”.

Estas 2 impronunciables palabras, que han provocado el choque entre la supuesta “ala social” y el “ala liberal” del gobierno Sánchez, persigue 3 grandes objetivos. El primero, reducir el coste de las pensiones futuras; una parte será cubierta por el estado y otra por los planes de pensiones privados generados. El segundo, reducir hasta la desaparición las indemnizaciones por despido, que ademas de ser ya libre, saldría gratis. El tercero, refinanciar a la banca con 144.000 millones que es el monto actual de las pensiones.

Grosso modo, esta eliminación de la indemnización por despido sustituida por una aportación mensual desde la empresa a una cuenta a nombre del/la trabajador/a, recibe este nombre porque no se pierde el dinero si se cambia de empleo, sino que se mantiene la cuenta y sólo cambia el empresario que efectúa las aportaciones. Fue implantada en Austria en 2003, quedando enmarcada en el denominado Plan pan-europeo de pensiones individuales (PePP) con el que el PSOE, pero también PP y Ciudadanos, se ha comprometido: cargar un plan de pensiones privado que acompañe a l@s trabajador@s a lo largo de su vida laboral.

La cuestión, en cuanto se desvele el reparto interministerial entre Sánchez e Iglesias, es cómo quedará concretado el programa económico y de cuánto margen dispondrá el PSOE para alargar la gradual implementación de esta vuelta de tuerca a la reforma laboral y de pensiones que hasta CCOO-UGT rechazan tumbar. Nadia Calviño, que indudablemente seguirá al frente del timón económico de este gobierno de coalición, tiene en su cajón la “mochila austriaca”. La cuestión es cuándo la pondrá sobre la mesa. Y en el momento en que ocurra, si Unidas Podemos tragará con este huevo kinder.