Con 1,8 millones de manifestantes en toda Francia, según la CGT, la jornada del 17 de diciembre fue incluso mejor que la del día 5. El seguimiento de la huelga fue en aumento tanto en educación como en el SNCF (trenes) o el RATP (autobuses). Y la huelga afecta a muchos otros sectores, en particular el servicio público de hospitales, del estado o territorial, e incluso las empresas privadas, comenzando por los transportistas y las refinerías.

El gobierno aún muestra su firmeza, buscando proponer negociaciones sectoriales o sobre la implementación de su contrarreforma. Negociaciones en las que las direcciones sindicales, incluidas aquellas que dicen oponerse al proyecto, aceptan participar hoy y mañana, miércoles 18 y jueves 19 de diciembre. Si están tan decididos, ¿por qué simplemente no las rechazan? ¿Y por qué no ponen en cambio toda la energía y los medios necesarios para ampliar la huelga y mantenerla?

Extender la huelga significa, en primer lugar, convencer a l@s trabajador@s de que es posible ganar, que ningún sector se quedará aislado sino que llevaremos el combate junt@s hasta el final. Para que la huelga sea permanente, también reconductibe por el tiempo que sea necesario, hay que permitir que l@s huelguistas puedan resistir mediante la creación de una caja de resistencia nacional.

El gobierno de Macron tiene la intención de superar esta prueba de fuerza aprovechando las vacaciones y las fiestas de final de año. Sin duda espera que la disponibilidad para luchar sea menos importante para much@s trabajador@s a medida que avancen los días. También cuenta con una fuerte represión: la policía no duda en en atacar las manifestaciones, forzar los bloqueos de carreteras, intimidar o arrestar a l@s activistas. El doble juicio de Gaël Quirante, sindicalista de Sud Poste 92 hoy, es una ilustración de la implacabilidad del estado contra aquell@s que se resisten y proponen una política de respuesta a nuestro campo social.

Afilar nuestras herramientas de lucha

En el momento de escribir este artículo, la Intersindical aún no ha dado una fecha para una próxima demostración, que sería lo mínimo para dar perspectivas a nuestro movimiento. Evidentemente, la huelga reconductible no consiste sólo en manifestarse. Estos son lugares de convergencia entre quienes se movilizan localmente, quienes diariamente celebran asambleas generales en sus lugares de trabajo, discuten con compañer@s que no están en huelga, eligen comités de huelga para hacerse cargo de las tareas del movimiento, realizan piquetes, participar en bloqueos de empresas …

Tantas actividades de este tipo permiten forjar vínculos entre sectores, construir equipos militantes interprofesionales unidos y determinados y otras tantas acciones que muestran la importancia de las AG 8asambleas generales) interprofesionales locales. Dado que estos son los marcos que mantienen vivo el movimiento diariamente, ya que este movimiento es el de los activistas que se reúnen en estas AG, ¿no dependería de ellos liderar el movimiento?

Para ello, deben coordinarse a todas las escalas, incluso a nivel nacional. Esto es lo que el sector de la educación comenzó a hacer con una coordinación nacional que se reunió el sábado pasado 14 de diciembre y se reunirá nuevamente el próximo sábado.

Tal marco para todo el movimiento de huelga permitiría establecer la caja de resistencia necesaria, reflejaría las aspiraciones y demandas del conjunto de l@s huelguistas, evitaría que las direcciones sindicales negocien y pidan el fin de la movilización. Sería la dirección real de la lucha, la que le daría ritmos que permitieran entrenar a más personas, hasta la retirada total del proyecto Delevoye.