blog11Tras el fin del ciclo electoral y la conformación del gobierno del PP auspiciado por Ciudadanos y el PSOE se abre un nuevo periodo en el que se esperan los recortes anunciados hace casi un año por la Comisión Europea. Todas las expectativas generadas en torno a las posibilidades de este ciclo electoral para mejorar la vida de la clase trabajadora y la juventud se han quedado en cuatro años más de las mismas políticas que nos han traído a esta situación.

Frente a las incapacidades que se muestran desde los ayuntamientos del cambio, la aprobación de presupuestos autonómicos prácticamente continuistas con las políticas que venían haciéndose como puede ser el caso de Aragón o la búsqueda de acercamientos o acuerdos desde Unidos Podemos al PSOE en el Congreso, Estamos viendo como durante el último periodo principalmente se están abriendo una serie de luchas y huelgas en diferentes sectores tanto laborales como en movimientos sociales y juveniles. La lucha y la movilización vuelve a mostrarse como la única posibilidad para miles de personas que se ven afectadas por EREs, desahucios, despidos o recortes en servicios públicos.

El 19 de noviembre en Andalucía hubo una movilización centralizada en Sevilla convocada por las Marchas de la Dignidad. Una movilización que planteaba como objetivo volver a poner en el escenario político cuestiones como el impago de la deuda, la prohibición de los despidos, la lucha contra las agresiones machistas o la resistencia contra la represión. La lucha por todas estas cuestiones no se podrá hacer desde un solo sindicato, una sola organización política o un solo sector laboral sino que debe incorporar y unificar a todas las personas que se están movilizando en la actualidad. Las luchas aisladas y sectoriales responden a resistencias específicas que son fundamentales y que tienen que seguir impulsándose pero es imprescindible seguir generando marcos de unidad para golpear de manera conjunta contra problemas que tienen raíces comunes.

Frente a la ilusión del atajo electoral para cambiar nuestras vidas y las posibilidades de los que plantean pactos de Estado o “una legislatura del entendimiento” con el PSOE, nuestra lucha tiene que articularse desde las calles, desde los centros de estudio y de trabajo. Las Marchas de la Dignidad, que llevaron a más de 2 millones de personas a Madrid en marzo de 2014, son un espacio clave para esta rearticulación de la movilización y de las luchas. Lo que sucedió en Andalucía el 19 de noviembre es algo que permite reactivar a diferentes sectores que hasta este momento se encontraban con muchas dificultades para salir a la calle. Este día nos ha hecho la demostración práctica de que la mejor forma para reactivar la movilización es movilizándose y no esperando sin hacer nada a que nos vengan los ataques para responder. A su vez, facilita el contactar con nuevos sectores que han comenzado a luchar recientemente y unificar luchas que se quedaban marginadas.

Esto tiene que generalizarse en el conjunto del Estado. Este invierno tiene que servirnos para ir construyendo y unificando todas estas luchas y vernos en capacidad durante primavera de construir una movilización conjunta y centralizada en Madrid que nos permita dar un salto cualitativo y responder con contundencia a todo lo que se nos viene encima. Pero tal y como hemos visto recientemente en Francia lo que realmente pondrá en jaque a cualquier gobierno, a la banca y a la patronal no será solo una movilización sostenida sino una huelga general que paralice de manera coordinada a todos los sectores que están en lucha y permita responder con el mejor instrumento que tiene la clase trabajadora frente a los ataques de los capitalistas.