Córdoba acogerá la construcción de una nueva base logística militar promovida por el Gobierno central con el apoyo del conjunto del arco parlamentario andaluz

El pasado jueves día 4 de febrero, el ministerio de Defensa, con Margarita Robles a la cabeza, elegía finalmente la ciudad de Córdoba como ubicación de la nueva base logística del Ejército de Tierra. Su función será la de centralizar el mantenimiento de los vehículos y la logística de todo tipo de material militar reagrupando una docena de talleres y centros de mantenimiento dispersos por todo el Estado Español. Se trata, al parecer, de evitar que los equipos militares estén dispersos por diferentes centros y por el contrario concentrarlos en un macrocentro.

Para ello, está prevista una inversión millonaria. Por un lado, el ministerio de Defensa con 300 millones de euros, por otro, la Junta de Andalucía con 100 millones y, por último, el ayuntamiento de Córdoba con cerca de 35 millones. En plena pandemia, toda una declaración de prioridades. Por hablar sólo a nivel local, se estima que el desembolso supondría un tercio de la partida de personal del presupuesto municipal así como la totalidad de las partidas de inversión diseñadas para este año 2022 y que tendría que ver con la aportación del suelo. Un desembolso nada nimio que todas las administraciones justifican anunciando la creación a bombo y platillo de 1600 empleos y de la oportunidad para dicha zona de poder desarrollarse. Estaría bien en medio de tantos cantos de sirenas recordar la tasa de paro de ciudades como Rota o Morón que están por encima de la media andaluza.

Según algunos medios, la financiación para la construcción de dicha base podría salir parcialmente de los fondos europeos de recuperación. Los mismos fondos que beneficiarán mayoritariamente a las empresas del IBEX 35. Empresas que ya se han apresurado en diseñar planes para participar de los mismos bajo la etiqueta de modernización del tejido productivo, de la eficiencia energética o de la transición ecológica. Así por ejemplo, Endesa ha presentado 110 proyectos por un valor de 19 000 millones mientras que Amancio Ortega ha solicitado 100 millones para reacondicionar la sede de su compañía en A Coruña.

Se trata, por tanto, mediante esos fondos, no sólo de favorecer a empresas como Ferrovial, Inditex o Iberdrola sino también al Ejército español, eso sí, con la contrapartida impuesta por Bruselas de reformar a corto plazo las pensiones y el mercado laboral en detrimento, como siempre, de los intereses de los y las trabajadoras y de la juventud. Sin duda una política audaz y de izquierdas para responder a las consecuencias de la crisis sanitaria…

Queremos empleo para Andalucía pero no desarrollando el negocio de las armas, del ejército y de las guerras ni especulando con nuestra tierra

Claro que queremos empleo. Claro que hay que crear puestos de trabajo. Sin embargo, quién iba a pensar que en plena crisis sanitaria la creación de puestos de trabajo en Andalucía iría ligada a la construcción de una base militar en lugar de ir ligada a la sanidad, la dependencia, los cuidados de nuestros mayores o a la educación.

Según datos oficiales, Andalucía ha perdido desde el inicio de la pandemia más de 53 000 puestos de trabajo aumentando un 10,12% la tasa de paro (+ 83 400 parad@s) alcanzando un 22,7% de parad@s del total de la población activa. Sin embargo, lejos de aumentar las contrataciones en sanidad, educación, dependencia o de obligar a las empresas, que anualmente han realizado centenares de millones de beneficios, a mantener los puestos de trabajo, el gobierno central “más de izquierdas de la historia” opta por aumentar el presupuesto de Defensa en más de 400 millones con respecto a 2020, en regalar miles de millones a la patronal y por aumentar la deuda pública (y por tanto futuros recortes en los servicios públicos) permitiendo a empresas con grandes ganancias anuales acogerse a ERTEs en lugar de obligarles a que mantengan, en periodo de crisis, los salarios y los puestos de trabajo prohibiendo de verdad los despidos. Queremos mantener nuestros puestos de trabajo y no pelearnos por aquellos relacionados con el negocio de las armas, del ejército y de las guerras.

Precisamente, esto último es lo que está pasando. Lejos de ofrecer una perspectiva de movilización para la defensa de los puestos de trabajo y por el desarrollo de los servicios públicos, las organizaciones políticas de “izquierdas” con representación en las instituciones al igual que las direcciones de algunos sindicatos como la UGT están favoreciendo un clima de “guerra entre pobres” para aspirar a unos puestos de trabajo relacionados con la industria militar.

En efecto, la elección de la ciudad de Córdoba ha generado un malestar en otras ciudades que también optaban por dicho proyecto. Entre éstas, se encuentra otra ciudad andaluza, Jaén, la cual había logrado el apoyo unánime del Parlamento Andaluz en noviembre pasado y llevaba más de un año tratando de hacerse con el proyecto. Diferentes plataformas jiennenses ya han convocado movilizaciones para el próxima día 14 de febrero en signo de protesta auspiciadas por organizaciones políticas y sindicales.

El propio secretario general de UGT Jaén, Miguel Salazar, ha hablado de “fiasco, decepción y golpe bajo” señalando que se presentó “un proyecto solvente con la unidad de toda la sociedad jiennense” y que se iba “con una velocidad de crucero impresionante hasta que la “comandante” mandó a parar” (refiriéndose a la vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo de origen cordobesa). Declaraciones más virulentas que todo lo que dichas organizaciones han podido decir en lo que llevamos de pandemia con respecto a las políticas llevada a cabo por los diferentes gobiernos durante esta crisis sanitaria.

Y todo eso por 1600 puestos de trabajo relacionado con el desarrollo del Ejército en lugar de ofrecer verdaderas alternativas para la creación de empleo en Andalucía basada en sectores útiles para el conjunto de la sociedad y en un cambio de modelo productivo. Y por si todo esto fuese poco no hay que olvidar que dicho proyecto conllevará además la pérdida de puestos de trabajo en otros centros, como el de Segovia, ya que éstos se verán desmantelados al ser centralizados en el futuro macrocentro de Córdoba.

L@s diputad@s de Anticapitalistas votan a favor de la creación de la base logística militar en el Parlamento andaluz

El 5 de noviembre de 2020, los y las diputadas de Anticapitalistas votaron a favor de la creación de la base logística militar del Ejército de Tierra en territorio andaluz al igual que lo hicieron PP, C’s, Vox y Adelante Andalucía (Podemos-IU). Suponemos que, al igual que ya pasara con la defensa de la venta de armas para Arabia Saudí por parte de Kichi (leer artículo aquí http://izar-revolucion.org/elegir-entre-paz-o-pan-no-al-chantaje/), la creación de puestos de trabajo será el argumento clave. Y al igual que ya pasara entonces con el alcalde de Cádiz, parece que poco les importa si con esas armas se masacra al pueblo yemení o si con su voto se permite desarrollar bases militares españolas en suelo andaluz y jugar con la especulación de nuestra tierra. En principio toda una contradicción para una organización que se define anticapitalista, antibelicista, internacionalista, ecosocialista y ojo, desde hace poco, soberanista andaluza…y sin embargo…

¿Pero entonces qué ha llevado a Anticapitalistas a votar a favor? No lo sabemos porque aún no han comunicado de manera oficial sobre esta cuestión. Sin embargo, suponemos que será por lo mismo que les llevó a defender la venta de armas a la dictadura de Arabia Saudí: la presión electoralista. El propio alcalde de Cádiz y militante de Anticapitalistas ya lo decía entonces sin sonrojarse lo más mínimo: “la construcción de barcos en la Bahía de Cádiz no va a solucionar el problema de la guerra. Nosotros si no hacemos los barcos, ¿se va a acabar la guerra de Yemen? Si no lo hacemos nosotros, esos barcos se van a hacer sí o sí. Esto no es pragmatismo, es agarrar el toro por los cuernos, es hablar de verdad, porque gobernar es esto” (…) “nadie que se oponga a contratos como el de Navantia y Arabia Saudí ganará las elecciones en Cádiz”. Toda una lección de pragmatismo nauseabundo. Ahora vuelve a pasar algo parecido, pero esta vez sin gobernar, desde la oposición.

Hace unas semanas, Teresa Rodríguez y Anticapitalistas junto con otras organizaciones (Izquierda Andalucista, Primavera Andaluza y Defender Andalucía) lanzaban el proyecto “Andalucía No Se Rinde” (ANSR) con el objetivo de construir una herramienta política que defienda la soberanía del pueblo andaluz. No sabemos que opinarán los demás socios de ANSR de la base logística de Córdoba pero convendría dejarlo claro ya que decisiones como éstas marcaran sin duda hacia dónde camine dicha coalición. Desde nuestro punto de vista y con las divergencias ya explicadas en artículos anteriores (leer aquí nuestra posición: http://izar-revolucion.org/debate-sobre-el-nuevo-andalucismo-una-aportacion-desde-una-perspectiva-anticapitalista-y-revolucionaria/ y aquí http://izar-revolucion.org/que-hay-detras-de-la-iniciativa-andalucia-no-se-rinde/) actuaciones como las de los y las diputadas de Anticapitalistas resta mucha credibilidad en su voluntad de crear una herramienta que se enfrente a los intereses de los capitalistas asumiendo una política de enfrentamiento y de ruptura con las instituciones del Estado Español.

Votar a favor de la creación de una base del Ejército español en tierra andaluza no parece que transite hacia la necesaria soberanía de nuestra tierra, hacia la batalla por un cambio de modelo productivo para Andalucía o hacia el ecosocialismo. Al contrario. Recordamos que el propio gobierno central reconoce que para la creación de dicha base “habrá que aplicar medidas de eficiencia energética y tratamiento de residuos para limitar su impacto medioambiental”. No es extraño que Ecologistas en Acción Córdoba ya se haya opuesto a dicho proyecto.

El próximo 23 de febrero hay convocada una reunión de la plataforma andaluza “No a la Feria de Armamento” a la que acudirán numerosas organizaciones sociales, sindicales y políticas que no se resignan al chantaje de tener que elegir entre “pan o paz” o entre “pan o industria militar”. Acceder a las instituciones tiene que servir para reforzar esa orientación y para desenmascarar a todos los que verdaderamente se benefician de dichos macroproyectos (ejército, constructoras, especuladores, industria militar…). De lo contrario no sirve de nada tener representación ni en Sevilla ni en Madrid.

Desde Izquierda Anticapitalista Revolucionaria IZAR participaremos en todas las movilizaciones que permitan ofrecer otra alternativa para los y las trabajadoras andaluzas alejada de los consensos institucionales que, partiendo del paro y de la miseria de nuestra tierra, hacen el juego a los de siempre