Los resultados del voto regional en Emilia-Romagna y Calabria del pasado 26 de enero tienen un perfil contradictorio. En Calabria, el avance del bloque reaccionario de centro-derecha tiene las proporciones esperadas, aprovechando el auténtico colapso del M5S, en el contexto de la ausencia en el plano electoral de cualquier izquierda a la izquierda del PD (Partido Democrático).

Diferente es el caso de Emilia-Romagna, donde se concentró un enfrentamiento de inmediata importancia nacional. Aquí la Liga intento todo por el avance apuntando a un efecto-dominó a escala general. El objetivo era el de conquistar el gobierno regional para acelerar unas elecciones anticipadas y una venganza política a escala estatal. Pero el plan le falló.

Hay diversos factores que impulsaron la victoria de Bonaccini, candidato de la coalición encabezada por el Partido Democrático:

  • La diferencia entre él y Borgonzoni, candidata de la Liga, en imagen y “credibilidad institucional”, como muestra el éxito de una lista personalista (Bonaccini) frente al fracaso de la lista tocada por Salvini del centro-derecha.
  • La capitalización de un voto erosionado de los votantes del M5S, de Forza Italia (Berlusconi), de las 3 listas de la izquierda, unido por razones diferentes debido a la repulsa a Salvini: por una parte más social y democrático, por otra burgués y liberal.
  • Una nueva motivación al voto de un sector significativo del electorado de izquierda y democrático que se había abstenido previamente y que en este caso se puso a la cola para otorgarle escaños. Aquí ha jugado un papel el “movimiento de las sardinas”, que no ha reubicado al electorado popular que votaba a la derecha pero que ciertamente ha arrastrado a votar a una parte del electorado de izquierdas pasivo y desilusionado.

La derrota de Salvini está aquí. Las dimensiones de la derrota política son superiores a las de la derrota electoral. En votos el bloque reaccionario del centro-derecha tiene su propia base de masas movilizada, concentrada sobre todo en el campo, en la provincia profunda y en la periferia de las ciudades. Pero políticamente no podía haber derrota más clara.

Salvini se centró en una máxima politización del enfrentamiento junto a su extremismo reaccionario. El caso de la llamada al interfono de una familia tunecina en Bolonia preguntando si traficaban con drogas en el barrio ha sido el emblema. El objetivo era empuñar al bandera del cambio en la región contra la conservación, con el peor populismo fanático y xenófobo para polarizar a la derecha en clave anti-PD el anunciado colalpso del M5S.

La politización del enfrentamiento resultó exitosa, pero produjo principalmente (y paradójicamente) una dinámica totalmente opuesta: la activación del “movimiento de las sardinas”, nacido no casualmente en Emilia precisamente en oposición a Salvini; luego el crecimiento de la participación electoral, mayor sobre todo en las ciudades, para bloquear el camino al líder de la Liga. Por lo tanto ganó la heterogénesis. Salvini llamó a un interfono equivocado. Dentro del centro-derecha, el retroceso de la Liga da la ventaja a Hermanos de Italia, que supera el 8%, un duro golpe para su secretario.

El Partido Democrático liberal-burgués capitaliza electoralmente la derrota del “capitán”, como demuestra el crecimiento de su lista (34,69%) respecto al mismo resultado de las elecciones europeas, a pesar del éxito de la lista personalista de Bonaccini. Por un lado, el PD se aprovechó del voto de los sectores pequeño y mediano-burgueses moderados, deseosos de tranquilidad y satisfechos con la “buena administración” de presidente saliente, por otro capitalizó el impulso predominante de un electorado de izquierdas ligado a la tradición democrática y antifascista, asustado por el exministro del Interior con permanente uniforme de policía.

Por lo tanto el referendum sobre Salvini querido por Salvini ha castigado a quien lo invocó. Mientras, un gobernador burgués como Bonaccini, elegido contra Salvini pero garante de la patronal continuará administrando la gestión normal de los intereses capitalistas en la región, sobre todo el proyecto de autonomía diferenciada contra la educación, la salud, los servicios públicos contra l@s trabajador@s y la población pobre. Lo que, en ausencia de oposición de clase, y con el consentimiento tácito de la CGIL, seguirá entregando un gran sector de asalariad@s al bloque social reaccionario.

A la izquierda del PD, el reclamo del voto útil ha penalizado fuertemente a las listas que se presentaban. El resultado general de las 3 (en conjunto 1.3%, 1% para los candidatos a presidente) es objetivamente marginal, y ninguna emerge como un polo atractivo respecto las otras. La PC de Rizzo (estalinista) (0,48%) reduce a la mitad los votos en comparación con las elecciones europeas, incluso en los colegios donde estuvo presente. Potere al popolo (0.37%) dispersa a una amplia parte del electorado ganado en las elecciones de 2018. Pero es sobre todo la lista La otra Emilia-Romagna la que conoce el peor resultado: la única lista de las 3 presente en toda la región, y que por esta razón había reclamado el voto útil a expensas de los demás, es la que obtuvo la menor cantidad de votos porcentuales. Rifonzacione Comunista, que era su eje, una vez más paga el mimetismo de su política.

El PCL no pudo presentarse debido a una ley electoral antidemocrática. Pero dimos indicación de voto a la izquierda del PD, sin ilusiones. Al mismo tiempo decimos alto y claro que no hay posibilidad de remontar la cuesta hacia la izquierda, en el mismo terreno electoral, sin retomar una oposición de clase y masiva. Quien piensa que la solución de la izquierda es éste o aquel otro cartel electoral continúa golpeando el agua en el mortero.

Las elecciones distorsionan lo que se mueve, o no se mueve, en el campo social. Si el límite de clase se pierde en el imaginario social diario, ¿por qué debería aparecer ese límite el día de las elecciones? Si la lucha de clases sufre un reflujo, si con ella retrocede la conciencia política de masas y a menudo la de su propia vanguardia, ninguna alquimia electoral revertirá las condiciones de la izquierda política. En todo caso, causará nuevos daños.

La coordinación nacional unitaria de las izquierdistas de la oposición, fuera de cualquier lógica electoral, nació el 7 de diciembre para unificar las luchas de resistencia y relanzar la oposición social. Las campañas conjuntas que comenzaron en toda Italia tienen exactamente este propósito. El PCL, que ha contribuido significativamente a la coordinación de la unidad de acción, seguirá trabajando por su ampliación, nacional y local, política y sindical, contra todo sectarismo y reclusión. Y al mismo tiempo lleva su propio programa de revolución para el desarrollo de la conciencia anticapitalista, contra cualquier ilusión reformista.