yabw5pahLos trabajadores de Correos continúan en lucha para reclamar las plazas de los fijos – discontinuos prometidas hace ya ocho años, así como por la situación laboral de los trabajadores temporales y para protestar contra las reestructuraciones emprendidas por la dirección de Correos en las unidades de reparto, (eliminación de unidades), que ha provocado una sobrecarga de trabajo y empeoramiento de las condiciones laborales de la plantilla fija y un deterioro que impide que se cumple el servicio postal universal.

Desde que comenzó la crisis correos ha perdido el 25% de su plantilla. En el año 2015 se suprimieron alrededor de 200 unidades y el año 2016 comenzó con la eliminación de unas 113 unidades de reparto, solo en Madrid. Los sindicatos denuncian una clara intención de desmantelar la empresa y el servicio público de correos. Estos recortes sumados a las bajadas salariales de los últimos años, la supresión de pagas extraordinarias, disminución de días de asuntos propios, la sustitución de contratos de tiempo completo por contratos a tiempo parcial y a la falta de contratación de personal para cubrir las bajas, las licencias y las vacaciones, están provocando un situación de estrés y una carga de trabajo insoportable para los trabajadores fijos que deben cubrir las unidades que han eliminado entre menos trabajadores.

Desde el año pasado ya hay convocados paros parciales indefinidos en diferentes distritos de Madrid, pero en los últimos meses hemos visto el incremento de las asambleas de trabajadores en las secciones y el aumento de los paros parciales contra los recortes que se está dando cada vez en más unidades de Madrid y otros lugares del Estado como Oviedo y Algeciras.

Desde IZAR nos solidarizamos con los trabajadores de correos en lucha, que se han organizado en una marea desde hace más de un año y que luchan por su puesto de trabajo y contra el desmantelamiento del servicio de correos. Apostamos por la organización de los trabajadores e intensificación y aumento de los paros parciales, la movilización, la unidad sindical y la solidaridad de clase para poder frenar estos ataques.