Un adelanto electoral para hegemonizar la derecha

El pasado 10 de marzo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, rompía el gobierno de coalición con Cs, disolvía el Parlamento y convocaba una elecciones autonómicas anticipadas para el próximo 4 de mayo. El detonante: la moción de censura presentada en Murcia por Cs y PSOE para desbancar del gobierno al PP y el temor de que éstos pudieran hacer lo mismo en Madrid. El final es bien conocido: fracaso de la moción de censura en Murcia con los votos en contra de parte de los diputados de Cs, desbandada de una multitud de diputados de Cs hacia el PP tanto en Murcia como en el resto del estado y elecciones anticipadas en Madrid con el objetivo por parte del PP y de Ayuso de arrasar en las urnas rematando a Cs y cosechando una parte del electorado de Vox.

Para ello, Ayuso lo tiene claro: asumir en primera persona gran parte del discurso de la extrema derecha y la posibilidad de gobernar junto a Vox con el que comparte no sólo toda la política económica antisocial desarrollada durante todos estos años tanto en Madrid (con Aguirre o Cifuentes) o a nivel central (con Aznar o Rajoy) sino también parte de su electorado, conquistado en las últimas contiendas electorales por el partido de Abascal, representado por los pequeños empresarios (comerciantes, hosteleros), los rentistas, los agricultores, lo policía o el ejército.

Las políticas del gobierno PSOE-UP no responden a las necesidades de la mayoría y a medio plazo refuerzan a la derecha y a la extrema derecha

El gobierno de Ayuso ha seguido la senda de los gobiernos anteriores del PP en la comunidad de Madrid: desmantelamiento de los servicios públicos siendo Madrid la segunda comunidad autónoma que menos gasta en salud por detrás de Andalucía o que más favorece a la educación privada-concertada, convirtiéndose ña capital en la ciudad europea con mayor segregación después de Hungría; política del pelotazo urbanístico e inmobiliario en beneficio de las grandes empresas que financiaron durante años sus campañas electorales y un largo etc.

En cuanto a la gestión de la pandemia, por mucho que Ayuso quiera aparecer como la garante de los puestos de trabajo, ésta sólo ha sido garante de las mayores exenciones fiscales para los que mayor renta y riqueza tienen, causando una pérdida de ingresos para los servicios públicos, a la vez que el paro aumentaba en un 36,24% en 2020 y que la tasa de fallecimientos de nuestros mayores por Covid era la más alta de todo el Estado como consecuencia de la política de privatización de las residencias.

Los barrios populares de Madrid se movilizaron al inicio de la segunda ola para oponerse al confinamiento selectivo que restringía la movilidad en las zonas sanitarias de renta más baja, para exigir más medios sanitarios para enfrentarse a la pandemia y para denunciar la situación de las residencias de mayores. Por aquel entonces fueron much@s l@s manifestantes que salieron a la calle pidiendo la dimisión de Ayuso. En ese momento, el PSOE de Pedro Sánchez prefirió escenificar una “unión sagrada” con Ayuso, con la famosa foto de las banderas en la Puerta del Sol, por miedo a que esas movilizaciones madrileñas pudieran convertirse a corto plazo en unas movilizaciones en contra de la política del gobierno central. Por este mismo motivo, UP tampoco se desmarcó en la práctica de esa orientación por temor a que esas movilizaciones pudieran acabar por salpicarles también.

Esto es lo que explica que la oposición de la izquierda institucional madrileña haya sido inexistente en la calle durante todo este tiempo. Si a eso le añadimos el balance reciente de las políticas de Carmena en el ayuntamiento de Madrid, así como el de las medidas de este primer año del gobierno central, no es de extrañar que se haya fortalecido la derecha y la extrema derecha en Madrid. En efecto, ¿dónde quedan las aspiraciones de miles de trabajador@s por la derogación de la reforma laboral, la reforma de las pensiones o de la Ley mordaza? Frente a eso, una política que por mucho que alardee de escudo social es incapaz de frenar los despidos, la precariedad, los desahucios, el aumento del precio de la luz, de hacer llegar a aquell@s que lo necesitan el Ingreso Mínimo Vital o de controlar los alquileres. Al contrario, este ejecutivo ha vuelto ha gobernar para la patronal y para el IBEX 35 regalándoles miles de millones de euros con los fondos europeos o facilitando ERTEs que conllevarán a medio plazo un aumento de la deuda pública y nuevos recortes para los servicios públicos.

Hay que construir una alternativa a la izquierda institucional

No es posible cambiar nuestras vidas sin una política que se enfrente decididamente a los intereses de los que acaparan las riquezas. El gobierno PSOE-UP no está dispuesto a llevar a cabo esa política. Lo hemos visto a lo largo de este año. Ni el PSOE de Sánchez ha cambiado, ni UP ha girado el PSOE a la izquierda. El PSOE sigue siendo el de siempre: el de la reforma laboral y del pensionazo de ZP, el de los recortes y las políticas de austeridad, el del artículo 135, el de los rescates bancarios y de las grandes empresas, el de las privatizaciones, el de los desahucios. En cuanto a UP, tal y como ya ocurriera antes con IU, su participación en el gobierno solo sirve para apuntalar al PSOE y para frenar la movilización en la calle. Esa política es la mejor baza para un ascenso de la derecha y de la extrema derecha en Madrid y pronto… en la Moncloa.

Para las elecciones de Madrid, Pablo Iglesias y Unidas Podemos pretenden ofrecernos la misma receta. Un gobierno encabezado por el PSOE de Gabilondo con ellos y Más País e incluso si fuese necesario con Cs. Y todo eso con el objetivo de echar a Ayuso pero sin desprenderse del todo de sus políticas. Un gobierno de esas características, aunque pudiera formarse, acabaría de nuevo, con el tiempo, reforzando una y otra vez a la derecha y a la extrema derecha.

La mejor forma de enfrentarse a Ayuso y a Monasterio es fortaleciendo una oposición a las políticas antisociales vengan del gobierno que vengan mediante la movilización sostenida de l@s que padecemos las crisis económicas y sanitarias visibilizando un programa de urgencia social que responda a las necesidades de l@s trabajador@s y la juventud: reducción de la jornada laboral sin reducción salarial para acabar con el paro, derogación de las reformas laborales, adelanto de la edad de jubilación, el no pago de la deuda, expropiación de las viviendas vacías de las entidades financieras, nacionalización de los sectores estratégicos…

Para ello, es imprescindible que todas las organizaciones políticas, sectores sociales y sindicales que defendemos esta perspectiva demos un paso al frente de cara al 4 de mayo pero también para más adelante. No podemos depender eternamente de organizaciones como UP o Más País que no tienen ningún reparo en gobernar con el PSOE y en aplicar y justificar sus políticas antisociales. No podemos seguir optando por el mal menor llamando a votar críticamente a esas organizaciones.

Es hora de reagrupar a todos aquellos sectores sociales, sindicales y organizaciones políticas de la izquierda anticapitalista y revolucionaria que se enfrentan en la calle a todas esas políticas gobierne quien gobierne. Necesitamos construir un Frente social y político para intervenir conjuntamente en los centros de trabajo, de estudio, en los barrios y para visibilizar una salida anticapitalista a la crisis que de confianza a nuestro bando desde la movilización.