El texto de a continuación no tiene porqué representar la opinión de nuestra organización aunque sí la del autor.

WhatsApp Image 2017-04-03 at 22.56.58Por Óscar J.

En la izquierda hay temas tabúes, que o no se hablan o se hace de tapadillo; curiosamente son aquellos que entran en el terreno de lo privado; las relaciones interpersonales dentro de las organizaciones, la prostitución y la pornografía. Éstos son los terrenos en los que nos definimos respecto a nuestros cuerpos, al uso que hacemos de ellos, nuestra mirada sobre los cuerpos ajenos…

¿Qué es el porno?

Gran parte de la población hemos consumido y/o consumimos pornografía regularmente. Esto es un hecho objetivo, y me atrevo a aventurar que salvo casos especiales o situaciones extraordinarias, todos/as sentimos pulsión sexual hacia otras personas, en múltiples situaciones y formas. Casados/as, divorciados/as o solteros/as, en relaciones breves o estables, tengamos la edad que tengamos, con hijos/as o no… Desde muy temprana edad nos sentimos atraídos y atraídas por otras personas.

La pornografía actual no es más que la actualización (y adaptación por el sistema capitalista) de la necesidad humana de fantasear sobre aquello que nos excita y plasmar esas fantasías en un soporte. La posibilidad de fotografiarlo y filmarlo abrió nuevos horizontes y oportunidades para plantear esas inquietudes y necesidades y abrió hace 4 décadas un nuevo mercado que explotar.

¿Existen tipos de pornografía?

Hoy reconocemos dos grandes grupos de estilos pornográficos que a su vez se dividirán en muchos más: por un lado tenemos el porno mainstream, comercial, de consumo de masas, con unas pocas productoras acaparando gran parte del mercado a nivel mundial y que genera un enfoque de la sexualidad que es consumido (y adaptado como propio en buena medida) por millones de personas. Por otro lado tenemos otro gran grupo donde ubicaremos el porno alternativo, feminista, ético…o el más político postporno.

El porno mainstream, como decimos, es el porno adaptado por el sistema capitalista; en este trecho del mercado venden sexo como en otro televisores de plasma; todo es un negocio, solo que en este mercado, aliado con el sistema patriarcal, propaga las relaciones desiguales entre hombres y mujeres, cosifica el cuerpo de la mujer, y tiene otro caracteres específicos; la sumisión de la mujer al deseo y disfrute del hombre, cuerpos normativos y “perfectos”, secuencias concretas y repetitivas de patrones y posturas (esa coreografía que se hace en el porno mainstream que diría la actriz Anneke Necro).

El otro sector de la pornografía responde a la necesidad de plasmar las relaciones sexuales en la pantalla desde parámetros diferentes; algunas productoras, directoras o actrices tratan de dar pasos en la subversión de los roles de género, mostrar cuerpos no normativos teniendo sexo (cuerpos considerados como no deseables/deseados y que han sido excluidos), relaciones homosexuales, trans…poner sobre la mesa prácticas que se escapan de los esquemas habituales del mainstream, cuidar las condiciones en que trabajan actores y actrices… El mero hecho de mostrar en pantalla una escena en la que la mujer busca su propio placer durante el acto sexual, algo tan sencillo y entendible, ya choca frontalmente con los cerrados esquemas del porno convencional y lo vuelve ligeramente subversivo. Ya la mujer no está destinada, como las enseña el patriarcado y su utilización por el sistema capitalista en la industria, para satisfacer al hombre; se convierte en sujeto empoderado y se reapropia de su sexualidad.

¿Existe el porno feminista?

Plantea Nuria Varela que el inicio del movimiento feminista no aparece con cualquier lucha que hayan protagonizado mujeres, sino solo cuando estas luchas comenzaron a cuestionar la raíz; el sistema patriarcal de dominación, y a proponer alternativas.

Creo que ser feminista requiere al menos tres pasos importantes: 1.cuestionar el problema, 2. hacer una introspectiva para deconstruirnos y mejorar como individuos, y 3. actuar a nivel colectivo para acabar con el problema. La toma de conciencia sin cambiar nuestro actuar es hipócrita, cambiar cada uno/a sin luchar por acabar con el problema es incompleto, y “hacer cosas fuera” que no ataquen la raíz de la cuestión es como pretender curar un árbol enfermo cortando las hojas de las ramas.

Como nunca puede tratarse de repartir carnets de feminista, hemos de entender que mucha gente hace cositas, desde muchos frentes, para construir una visión sel sexo y del placer que rompa con las visiones construidas por la industria del porno tradicional.

Directoras como Erika Lust o actrices como Amarna Miller, figuras además mediáticas, tratan desde sus espacios de plantear nuevas ideas y aportar al imaginario sexual colectivo. Una película de Erika Lust y otra de Private son muy diferentes por ejemplo, y hemos de reconocer que esas diferencias marcan la adolescencia de un tipo de pornografía orientada según esos parámetros.

Dado que gran parte de la juventud (triste y erróneamente) construye su sexualidad según las imágenes que consume de la pantalla, el hecho de ampliar la oferta incluyendo orientaciones, actitudes, tratamientos e imágenes diferentes y alternativas, constituye un pequeño paso y una puerta abierta en el camino adecuado.