aulnayAl grito de “Justicia para Théo, la policía mata a inocentes”, miles de manifestantes han salido a la calle en varias ciudades. Ya sea en Bobigny, Nantes, Burdeos, Caen, Rouen o Estrasburgo, la rabia se ha hecho sentir en contra de lo que le ha ocurrido al joven Théo en Aulnay sous Bois el pasado jueves 2 de febrero, en la Cité de las 3000. Una gran manifestación está prevista contra las violencias policiales el próximo 19 de marzo en París.

Cuatro policías de la brigada especializada han efectivamente maltratado y violado a un joven vecino de la Cité de las 3000, durante un control policial. Théo, que quiso interponerse entre uno de sus amigos y los policías, fue gravemente violentado. Transportado de urgencia al hospital para ser operado, un médico le diagnosticó, además de las heridas en la cara y en el cráneo, “una herida longitudinal del canal anal” y una “rotura del músculo esfinteriano”, y le ha prescrito 60 días de incapacidad total para el trabajo. Todo eso por un simple control.

Los policías, no han a día de hoy recibido ninguna condena. Han sido inculpados (3 de ellos) por violencias y sólo uno de ellos por violación, y suspendidos, con mantenimiento de sus salarios. Pero en lo que se refiere a los jóvenes que se manifiestan en contra de esos actos incalificables, la justicia ha sido más rápida: 5 ya han sido juzgados en Bobigny. ¿De qué se les acusa? De un “delito de emboscada en reunión”. Dicho de otra manera, se les acusa de haberse dirigido a un lugar, con el objetivo de cometer actos violentos. 6 meses de cárcel condicional contra los jóvenes sin antecedentes judiciales, y 6 meses de cárcel en contra de otros dos.

Esta historia muestra a las claras el rostro del sistema en el que vivimos: cuanto más injusta es la sociedad, más paro, marginación y miseria hay, así como más represión. Lo hemos visto recientemente con el estado de emergencia, que ha servido sobre todo para estigmatizar a los musulmanes, y para detener a militantes ecologistas y para prohibir manifestaciones contra la ley Trabajo. Lo vemos en permanencia en las “banlieues” (barrios populares de la periferia de París), dónde el racismo, las provocaciones policiales, las humillaciones, los controles de identificación, constituyen el día a día para esa población. En julio de 2016, Adama Traoré era matado, ahogado por fuerzas del estado.

El caso Théo no es un simple exceso por parte de cuatro crápulas racistas. De tanto designar a los jóvenes de los barrios populares como delincuentes, de tanto apoyar a los policías en todos sus abusos, éstos piensan que todo les está permitido, y que nunca tendrán castigo. Francia ya ha sido condenada hasta en dos ocasiones por el tribunal europeo de los derechos humanos por torturas, debido al uso de las porras por parte de policías y gendarmes. Y el tribunal supremo ha condenado al Estado a causa de los controles discriminatorios. Pero todo eso no ha hecho que nada cambie: el racismo sembrado desde arriba gangrena a la policía, brazo armado del Estado contra la población, hasta el punto de que un sindicalista policía se atrevió a decir en la tele que el insulto “bamboula” (negraco) es más o menos aceptable.

La cuestión de la violencia policial es indisociable de la opresión que padecemos todos. Es responsabilidad de todos los asalariados conscientes de alejarse de ese veneno anti inmigrantes destilado por partidos como el Frente Nacional, que han hecho de él su fondo de comercio. Es mucho más fácil que tratar de designar a los verdaderos culpables, grandes empresarios sedientos de beneficios y de despedir. La candidatura de Philippe Poutou, único obrero entre todos los candidatos, al explicar que hay que volver a crear lazos de solidaridad, que hay que reanudar con las luchas, permite entrever otro porvenir, capaz de hacer retroceder esa ideas que se transforman en actos bárbaros como el de Aulnay. A todos nos afecta este atraco social, y nuestras libertades dependerán de nuestra capacidad para cambiar la correlación de fuerzas entre nosotros y los patronos. Desde ya, participemos tod@s l@s que podamos a las concentraciones y manifestaciones en apoyo a Théo y en contra de las violencias policiales. Sin justicia, no hay paz.